
El poder judicial de Malasia publicará en las próximas semanas una directriz sobre el uso de inteligencia artificial en los procesos judiciales. El anuncio lo realizó el Chief Justice Tun Wan Ahmad Farid Wan Salleh en su discurso de apertura de la International Malaysia Law Conference 2026, celebrada en Kuala Lumpur, donde vinculó la medida a la preocupación por la fiabilidad de los escritos jurídicos elaborados con estas herramientas.
Según explicó la máxima autoridad judicial del país asiático, los documentos generados por IA pueden parecer sólidos y bien argumentados aunque contengan información incorrecta. «Today, AI can produce submissions that look polished and persuasive, but entirely wrong», afirmó ante los asistentes al encuentro, y luego precisó que la judicatura dictará «a practice direction in a few weeks’ time in respect of the usage of AI in legal proceedings».
LA DIRECTRIZ Y SUS DESTINATARIOS
En declaraciones posteriores a periodistas, Wan Ahmad Farid acotó el alcance de la futura regulación: las directrices se aplicarán a abogados y a los funcionarios de los tribunales, mientras que los jueces ya cuentan con reglas propias para el uso de estas tecnologías.
El Chief Justice descartó una aproximación prohibicionista. «We are not going to discourage them. But there has to be a guideline for them to follow», sostuvo, dejando claro que el objetivo es ordenar la práctica y no desincentivar el empleo de la inteligencia artificial en la litigación.
UNA HERRAMIENTA ÚTIL CON RESGUARDOS
La autoridad judicial reconoció los beneficios que la IA puede aportar a la tramitación. A su juicio, la tecnología contribuye a la resolución rápida de las disputas ante los tribunales y debe ser fomentada, porque un uso adecuado ahorra tiempo tanto a los jueces como a los abogados.
Su postura parte de una constatación práctica: la inteligencia artificial ya está instalada en el trabajo jurídico. «It is something that whether we hate it or love it, it is there. So we have to embrace it», señaló. No obstante, advirtió sobre el riesgo de una dependencia excesiva, que a su entender podría erosionar el razonamiento humano y el pensamiento crítico.
Ese equilibrio entre adopción tecnológica y preservación del juicio humano fue uno de los ejes de su intervención. La tecnología puede acelerar la administración de justicia, planteó, pero jamás sustituir la decisión humana, en especial cuando los tribunales ejercen discrecionalidad judicial.
«Technology can accelerate the administration of justice, but it can never become the author of justice itself», subrayó, y añadió que esa tarea corresponde de manera exclusiva a lo que describió como los custodios humanos del derecho.
DISCRECIONALIDAD Y DERECHOS DE LAS PARTES
Para ilustrar la relevancia de la discrecionalidad judicial, Wan Ahmad Farid recordó la reforma aprobada en Malasia en 2023, que eliminó la pena de muerte obligatoria y permitió a los jueces ponderar las circunstancias de cada caso en lugar de quedar atados a una sanción capital preceptiva.
El argumento apunta a lo que la tecnología no puede reproducir: la ponderación de los derechos del imputado frente a los intereses de las víctimas. «No computer program can look into the eyes of a victim and offer vindication, nor can it look at an accused person and temper justice with mercy», expresó en ese pasaje de su discurso.
HONESTIDAD INTELECTUAL DE JUECES Y ABOGADOS
El Chief Justice también se refirió a los deberes de quienes operan el sistema judicial en un contexto de transformación tecnológica. Los jueces, dijo, deben dictar sentencias que reflejen una apreciación adecuada de los hechos y del derecho, incluida la respuesta a los argumentos que cuestionan sus conclusiones.
Respecto de los abogados, sostuvo que deben citar con exactitud las fuentes jurídicas y entregar a sus clientes asesoría honesta, sobre todo cuando la posición jurídica aún no está resuelta. Añadió que los jueces deben resolver conforme a la ley y la prueba, sin ceder a la presión pública ni a influencias externas, y que la equidad exige proteger los derechos de los imputados sin dejar de lado a las víctimas y sus familias.
En nuestra lectura, el caso malasio podría interesar a los abogados chilenos que siguen cómo distintas judicaturas buscan compatibilizar el uso de inteligencia artificial con el deber de fundamentación y con la honestidad en la citación de fuentes. Parece, además, una muestra de que la discusión sobre la tecnología en los tribunales se desplaza hacia las reglas de conducta de los intervinientes.
Fuente: nst.com.my
Documento original: https://www.nst.com.my/news/nation/2026/10/1565807/ai-guidelines-lawyers-court-officers
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.








