
La eliminación de la partida 29 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio en la propuesta presupuestaria dejó sin recursos de operación a la Gran Sala Sinfónica Nacional y al Teatro Universidad de Chile, ambos administrados por el Centro de Extensión Artística y Cultural (CEAC) de la Universidad de Chile. Su directora, Dominique Thomann, espera que la tramitación legislativa reponga esos fondos mediante una indicación y sostiene que el debate obliga a explicar por qué una sala sinfónica no puede medirse con la misma vara que un recinto comercial.
DOS VÍAS DE FINANCIAMIENTO
Según detalló Thomann en conversación con la primera edición de Radioanálisis, el CEAC recibe aportes por dos canales distintos. Uno proviene del Ministerio de Educación y corresponde a la partida 09, vigente desde 1994, destinada a los elencos estables. El otro llega desde la cartera de Culturas y se vincula a la operación de la Gran Sala Sinfónica Nacional, inaugurada a mediados de 2025, y del Teatro Universidad de Chile: esa es la partida 29 que la propuesta presupuestaria suprimió.
La directora cuestionó que la supresión no operó de manera pareja. Otras instituciones vinculadas a la misma línea de financiamiento conservaron sus recursos, entre ellas el Teatro Municipal de Santiago, el Centro Cultural La Moneda, el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM), el Parque Cultural de Valparaíso y las Orquestas Regionales Profesionales.
«Entonces, como se elimina a cero, nosotros entendemos que sería un error», señaló Thomann, quien afirmó que esa es la interpretación transmitida en las conversaciones con representantes del Ejecutivo y del Congreso.
LA PETICIÓN DE REPOSICIÓN
La expectativa del CEAC es que la propuesta de modificación presupuestaria incorpore la reposición de los recursos. «Lo que pedimos fue justamente que hubiera un apoyo transversal de la Cámara, en esta conversación con el Ministerio de las Culturas y también de Hacienda, para que exista la reposición de los recursos y se incluya como una indicación», explicó.
Thomann reconoció apertura al diálogo en ese recorrido, aunque advirtió que el asunto sigue abierto: «Tenemos que ver la indicación y, en el caso de que no, vamos por supuesto a seguir insistiendo sobre los distintos puntos y presentándonos en todas las instancias que queden en este largo camino, que es la elaboración del presupuesto».
Sobre el proceso, agregó: «Ha sido un proceso intenso, con mucha conversación, mucho diálogo».
UNA SALA QUE NO SE EXPLICA POR LA TAQUILLA
Buena parte del debate, planteó la directora, consiste en aclarar por qué el funcionamiento de una sala sinfónica no se rige por la lógica de un recinto comercial. A su juicio, la inversión en infraestructura debe acompañarse de políticas que acerquen las actividades a públicos diversos.
En esa línea, detalló que las entradas fluctúan entre los $3 mil y los $33 mil, junto con una oferta de actividades gratuitas. Entre ellas mencionó «La Previa», espacio de conversación entre artistas y audiencias previo a los conciertos, y los ensayos generales dirigidos a grupos específicos, como personas mayores, estudiantes, adolescentes y personas con discapacidad. También citó los conciertos abiertos realizados en el Estadio Nacional, que en su última edición convocaron a cerca de 45 mil personas.
FORMAR AUDIENCIAS DESDE LA INFANCIA
Para Thomann, el aporte de la sala no se limita a las condiciones que ofrece para la interpretación musical, sino que alcanza a quienes se acercan por primera vez a una orquesta o a un coro. Destacó iniciativas como «Mi primer concierto», desarrollada junto a la comuna de Renca, y «Arrullo», vinculada a la Camerata Vocal, que reciben a niños y niñas para propiciar sus primeras experiencias musicales; la primera dirigida a escolares y la segunda con participación de niños pequeños junto a sus educadoras.
«Vienen por primera vez a escuchar una orquesta, la escuchan en toda su dimensión, o un coro con todos los matices, todos los colores que tiene la voz», explicó.
La directora citó además a Rodolfo Saglimbeni para resumir el sentido de esa tarea: «el arte y la cultura hacen mejores ciudadanos». En la misma línea, señaló que la programación de la Orquesta Sinfónica Nacional combina obras clásicas con propuestas orientadas a públicos que no se sienten cercanos a la música docta, como conciertos dedicados a bandas sonoras de películas o programas que articulan la música con imaginarios reconocibles para distintas generaciones.
«Busca ampliar horizontes y busca ampliar públicos, busca que todos encontremos un espacio de conexión con lo que estamos viviendo en esa experiencia», afirmó.
CREACIÓN NACIONAL Y MEMORIA
La conversación sobre el repertorio abrió otra dimensión del trabajo del CEAC: el vínculo entre interpretación y creación musical chilena. En una programación donde el canon europeo y estadounidense ocupa un lugar relevante, Thomann defendió mantener espacios para compositores y compositoras nacionales, contemporáneos y de otras épocas.
«Históricamente la orquesta ha sido una que ha estrenado muchas obras», recordó, y subrayó el vínculo con la Facultad de Artes y el Conservatorio, que permite cruces entre intérpretes, docentes y compositores. Como ejemplo, mencionó un año en que el CEAC realizó 50 estrenos. El desafío, dijo, está en equilibrar la incorporación de nuevas obras con el interés del público por volver a repertorios conocidos: «Bueno, ese es el arte de la programación».
A ello sumó la dimensión de la memoria cultural. «Por eso es muy interesante y creo necesario ir recorriendo nuestra historia, nuestro patrimonio musical, artístico, para releerlo y reconocerlo. Y desde ahí también se construye la memoria, que es colectiva», sostuvo.
Al cierre, Thomann volvió sobre la disputa presupuestaria y la esperanza de que las señales de apertura del Ejecutivo se traduzcan en la reposición de los recursos. «Yo espero que nos vaya bien», resumió.
En nuestra lectura, el caso deja a la vista una tensión que excede a la Gran Sala Sinfónica Nacional: la dificultad de sostener espacios culturales cuyo valor no se agota en la taquilla. Sería prudente que la discusión presupuestaria se haga cargo de esa diferencia, en vez de exigir que la relevancia de ese trabajo se justifique de nuevo cada año.
Fuente: radio.uchile.cl
Documento original: https://radio.uchile.cl/2026/10/27/dominique-thomann-y-la-necesidad-de-financiar-la-gran-sala-sinfonica-nacional-el-arte-y-la-cultura-hacen-mejores-ciudadanos/
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.








