
Despidos por necesidad de la empresa caen en el primer semestre por primera vez en cinco años, pero expertos llaman a la cautela
El mercado laboral chileno sigue mostrando señales de preocupación. La tasa de desocupación subió a 9,5% en el trimestre mayo-julio, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), completando cuatro trimestres móviles con una cifra sobre 9%, sus niveles máximos en cinco años.
El alza de la desocupación se aceleró principalmente por la caída de 0,2% del empleo en relación al mismo período de 2025. Este es el primer registro de destrucción de plazas de trabajo desde abril de 2021, en plena pandemia. Con el dato de mayo-julio, los empleos formales sumaron cinco trimestres móviles consecutivos de caídas. El empleo informal aumentó solo 1,6% (37 mil plazas), lejos de las tasas sobre 4% de los meses anteriores. La tasa de informalidad subió 0,5 puntos porcentuales en doce meses, hasta 26,5%, aunque retrocedió respecto del 27% del trimestre anterior.
Dado este contexto de debilidad del empleo, los economistas se toman con cautela la caída que están mostrando los despidos por necesidad de la empresa.
CAEN LOS DESPIDOS POR NECESIDAD DE LA EMPRESA
De acuerdo al último informe de la Dirección de Trabajo (DT), entre enero y junio los despidos por esta causal totalizaron 242.822, lo que se traduce en una caída anual de 4,2%. Es la primera caída en cinco años para un primer semestre, desde 2021, año en que la comparación fue favorable respecto de 2020, inicio de la pandemia. En junio, en tanto, los despidos por necesidad de la empresa mostraron una caída de 2,1% en relación al mismo mes del año pasado.
Para los economistas, la evolución de estos despidos es un antecedente relevante de monitorear al analizar la situación del mercado laboral, en conjunto con otros indicadores, sobre todo cuando se estudia el empleo privado asalariado. Sin embargo, advierten que no hay un cambio de tendencia ni permite anticipar una mejora del alicaído mercado laboral.
VISIÓN DE LOS EXPERTOS
Juan Bravo, director del OCEC-UDP, sostiene que es prematuro hablar de un cambio de tendencia a pesar de la caída interanual de 2,1% en junio, porque en los últimos cuatro meses se ha visto una alternancia, donde un mes crecen los despidos por necesidad de la empresa y al mes siguiente decrecen. Según Bravo, se necesitan más meses consecutivos de caída para poder hablar de un cambio de tendencia, especialmente en el complejo escenario actual del mercado laboral.
El economista agrega que el grueso del desempleo no proviene de cesantes despedidos, sino de cesantes que lo están porque terminó el plazo del contrato, proyecto o reemplazo que estaban realizando. Al trimestre mayo-julio 2026, de los 981.044 desempleados, 167.717 eran cesantes por despido de su último empleo, equivalente al 17,1% del total. En cambio, los cesantes por término de contrato, proyecto o reemplazo alcanzaron los 523.025, equivalentes al 53,3%.
Bravo enfatiza que no basta con que los despidos caigan para que eso se traduzca en una reducción de la tasa de desempleo. La debilidad del mercado laboral tiene mucho más que ver con un bajo dinamismo en la generación de puestos de trabajo y no con un fuerte aumento de las desvinculaciones.
Exequiel Cáceres, economista de LyD, comparte esa visión. Para evaluar el mercado laboral se necesita ver la creación y destrucción de empleo en su totalidad, y los despidos son solo una parte de la destrucción. Cáceres señala que una porción importante de los actuales desocupados en Chile corresponde a personas cuyo contrato a plazo fijo termina y no encuentran trabajo, por lo que la caída de los despidos no es una razón por sí sola para celebrar.
PERSPECTIVAS PARA EL EMPLEO
Los expertos sostienen que todavía es esperable que el desempleo suba en las próximas mediciones. Bravo explica que normalmente la peor estacionalidad del año es la del trimestre móvil junio-agosto, que incluye los tres meses de invierno, y que aún no se consolida un claro cambio de tendencia hacia una expansión de la actividad económica. Por lo tanto, no es descartable algún deterioro adicional en las cifras del próximo reporte, que mostrará la situación al trimestre junio-agosto.
Sin embargo, Bravo precisa que a partir de septiembre se conjugarán varios factores que deberían impulsar una gradual reducción de la tasa de desempleo. Entre ellos menciona la estacionalidad positiva del verano, cuando rubros como agricultura, comercio, turismo y restaurantes tienen su temporada alta; la expectativa de que la economía vuelva a crecer en los últimos meses del año; el cierre de la incertidumbre asociada a la discusión de la megarreforma, que otorga mayor claridad sobre las reglas del juego para invertir, y el efecto de los subsidios de emergencia y la entrada en vigencia del Subsidio Unificado al Empleo a partir de octubre.
Cáceres agrega que las últimas cifras del trimestre mayo-julio dan cuenta de que la destrucción de empleo continúa y que la limitada creación es principalmente informal. Aunque la desocupación nacional no llega al 10% que se usa como referencia, ese umbral ya se traspasó para ciertos grupos como mujeres, jóvenes y para 8 de las 16 regiones del país.
El economista puntualiza que anticipar lo que vendrá para el mercado laboral depende, en gran medida, del avance legislativo del gobierno en materia de sala cuna, la flexibilización de las 40 horas, la puesta en marcha del proyecto de Reconstrucción y la respuesta del empleo a la inversión de varios proyectos. Esperamos ver una recuperación.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.








