
El turismo antártico pasó de menos de mil visitantes por temporada en los años sesenta a más de ciento trece mil en la actualidad, un crecimiento que plantea desafíos regulatorios, ambientales y logísticos al Sistema del Tratado Antártico. Así quedó de manifiesto en el segundo Coloquio Antártico del año 2026, organizado por el Programa de Estudios Antárticos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, actividad difundida mediante el canal de YouTube de la Facultad de Derecho U. de Chile.
La subdirectora del programa, profesora Carolina Flores, abrió la jornada señalando que la actividad turística está autorizada por los distintos instrumentos del Sistema del Tratado Antártico y que su incremento supera el cien por ciento en las últimas décadas. Subrayó la diversificación de las actividades y la labor de una instancia de contacto entre sectores que trabaja en orientaciones para ordenar el turismo como actividad económica, considerando tanto la fragilidad del ecosistema como los desafíos logísticos y económicos asociados.
LOS BENEFICIOS Y SUS RIESGOS
La egresada y ayudante Balvina Brown expuso sobre los beneficios y desafíos del turismo. Planteó una doble mirada, nacional e internacional. Desde Chile, sostuvo, la actividad fortalece el posicionamiento de Magallanes y la Antártica chilena como plataforma de operaciones, impulsa las economías locales mediante restaurantes, alojamiento y servicios, y permite difundir la relación histórica del país con el continente. A nivel general, destacó el componente educativo y el aporte económico de las empresas inscritas en la Asociación Internacional de Operadores Antárticos.
En cuanto a los riesgos, advirtió sobre el rastro que dejan las visitas, la posible llegada de microplásticos, la gripe aviar y especies invasoras transportadas en calzado o ropa, además de la perturbación de la fauna. Mencionó que las aves marinas modifican su comportamiento y ritmo de alimentación por la sola presencia humana. También analizó la opinión pública en redes sociales, señalando que los comentarios varían según cómo se presente la información: las noticias sobre el aumento del turismo generan reacciones negativas, mientras que los relatos de viajeros suelen ser positivos.
LA ARQUITECTURA REGULATORIA
La abogada y ayudante Diamela Oteiza, a partir de su memoria de grado, analizó la articulación de un marco regulatorio. Recordó que el Tratado Antártico de 1959 no menciona el turismo, pues en esa época los visitantes eran prácticamente inexistentes, y que el Protocolo al Tratado Antártico firmado en Madrid en 1991 introdujo la protección del medio ambiente como principio básico, con seis anexos aplicables de forma general a las actividades humanas.
Precisó que la regulación específica se compone de once recomendaciones, dos medidas, ocho decisiones y cuarenta y seis resoluciones, aunque solo diez de esas disposiciones resultan actualmente obligatorias. Ninguna de las dos medidas ha entrado en vigor: la medida 4 de 2004 requiere la aprobación de diez partes consultivas, y la medida 15 de 2009, que desalienta el desembarco de buques con más de quinientos pasajeros, necesita la ratificación de doce. Chile aprobó ambas en 2007 y 2023, respectivamente.
Oteiza añadió que Argentina ha presentado dieciséis disposiciones, el Reino Unido once y Australia ocho, mientras Chile solo dos: la resolución 2 de 1996 y la resolución 7 de 2014. Valoró que la decisión 6 de 2023 y la decisión 5 de 2024 impulsen un marco integral y uniforme, con seis pilares de trabajo y una fecha límite fijada para 2028.
LA AUTORREGULACIÓN PRIVADA
El egresado y ayudante Fernando Vicencio abordó la autorregulación de la IAATO, fundada en 1991 por siete operadores cuando la Antártica recibía unos seis mil cuatrocientos turistas. Hoy reúne a ciento cuarenta miembros y cubre el noventa y ocho por ciento de los operadores. Explicó que más del sesenta por ciento del turismo se concentra en cuatro a seis sitios, lo que genera impactos acumulativos difíciles de dimensionar.
Vicencio describió tres niveles regulatorios: el internacional, a cargo de las reuniones consultivas; el nacional, donde los Estados otorgan autorizaciones; y el privado, donde la IAATO fija estándares contractuales no exigibles a terceros. Entre sus prácticas mencionó el límite de cien visitantes simultáneos, un guía por cada veinte visitantes y la coordinación de itinerarios mediante una base de datos compartida. Advirtió, sin embargo, que esta autorregulación tiene carácter sectorial e identitario, y que la propia IAATO reconoció en un documento que no ejerce como regulador ni puede fijar límites al número de turistas o embarcaciones.
PREGUNTAS Y CIERRE
Durante el espacio de preguntas se discutió el rol de Chile frente a la posición consolidada de Ushuaia como principal puerto de entrada y la eventual ausencia de un monitor de opinión pública sobre el turismo antártico. El director del programa, profesor Luis Valentín Ferrada, cerró el coloquio planteando la necesidad de equilibrar tres perspectivas: el conocimiento de la Antártica a través del turismo, el desarrollo económico local y la protección del medio ambiente. Subrayó que los working papers, a diferencia de los information papers, son los documentos que permiten mover la discusión en las reuniones consultivas, aunque requieren trabajo diplomático previo para alcanzar consenso.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.








