
El pesimismo de los hogares chilenos se profundizó en agosto a un ritmo que ningún otro país del mundo igualó en el último año. El Índice de Confianza del Consumidor que elabora Ipsos cayó 4,0 puntos frente a julio y quedó en 38,1 unidades, con lo que Chile se ubicó en el puesto 29 entre las 30 economías medidas, solo por delante de Turquía, que marcó 35,9 puntos.
El retroceso fue el mayor descenso interanual de toda la medición: el indicador acumuló una caída de 6,3 puntos en doce meses. Con ese registro, el país interrumpió las alzas consecutivas que había anotado en junio y julio, mes en que el índice llegó a 42,1 unidades, y volvió a los niveles más bajos desde febrero de 2023, cuando marcó 36,9 puntos.
La escala del indicador va de 0 a 100 puntos, y el umbral de 50 representa el punto de equilibrio entre percepciones positivas y negativas. Chile continúa claramente bajo esa línea, en un escenario que lo deja además en el último lugar de América Latina, casi diez puntos por debajo del promedio regional de 47,9 unidades.
EL CONTEXTO REGIONAL Y GLOBAL
Las trayectorias dentro de la región fueron dispares. Perú anotó el mayor aumento de toda la medición, con un alza de 4,4 puntos hasta 54,4 unidades. Lo siguieron Brasil, con 53,4 puntos y un incremento de 1,2, y México, que pese a bajar 0,9 puntos se mantuvo en 52,8 unidades. Colombia marcó 50,1 puntos, con una caída de 1,3, mientras que Argentina quedó en 39,0 puntos, con un retroceso de 2,8, el único otro país de la zona bajo el umbral de equilibrio.
En el plano global, el índice retrocedió 0,7 puntos hasta 48,4 unidades, su primera caída en cuatro meses. El ranking siguió encabezado por India, con 65,3 puntos, seguida de Malasia, con 57,6, y Suecia, con 56,6.
LA CAÍDA FUE TRANSVERSAL
El deterioro de la confianza en Chile se extendió a los cuatro subíndices que componen la medición. El componente de situación económica actual fue el que más retrocedió, con una baja de 4,7 puntos que lo dejó en 28,1 unidades, nuevamente bajo los 30 puntos.
El subíndice de inversiones, que mide la capacidad de compra, ahorro e inversión de los hogares, cayó 4,0 puntos hasta 33,0 unidades. Trabajo retrocedió 3,8 puntos hasta 39,2, en tanto que expectativas económicas bajó también 3,8 puntos hasta 52,7, convirtiéndose en el único componente que permaneció sobre el punto de equilibrio.
El frente laboral refuerza el diagnóstico. Según el informe, solo cerca de tres de cada diez encuestados se sienten más seguros respecto de su estabilidad laboral que hace seis meses. El sondeo se levantó en un período en que el Instituto Nacional de Estadísticas informó una tasa de desocupación nacional de 9,4% para el trimestre abril-junio, con un alza interanual de 0,5 puntos porcentuales.
EL ESCENARIO DEL SONDEO
El trabajo de campo de Ipsos se realizó entre el 24 de julio y el 7 de agosto. En esas semanas se conocieron el arancel de 12,5% que Estados Unidos confirmó a los productos chilenos, una nueva alza de las bencinas y del diésel informada por ENAP tras cuatro meses de caídas, la decisión unánime del Banco Central de mantener la Tasa de Política Monetaria en 4,5% y el alza de 2,4% del Imacec de junio.
En el mismo período, un sistema frontal afectó a diez regiones del país, dejó 13 fallecidos, cuatro desaparecidos, más de 3.500 damnificados y al menos 61.000 personas aisladas. El CEO de Ipsos Chile, Nicolás Fritis, vinculó el resultado a ese episodio, aunque con reparos.
“La magnitud del retroceso coincide con los efectos del sistema frontal que afectó a gran parte del país previo al trabajo de campo. Si bien no podemos atribuir una relación directa, es razonable considerar que sus consecuencias sobre la vida cotidiana, la actividad y los presupuestos familiares pudieron intensificar un ánimo económico que ya era frágil”, señaló el ejecutivo.
UNA MIRADA MÁS CAUTA HACIA ADELANTE
Para Ipsos, el sistema frontal habría actuado sobre problemas más persistentes. La consultora sostiene que la cautela de los consumidores chilenos ya no se limita a la situación actual y comienza también a afectar la mirada sobre los próximos meses.
El informe advierte que, para recuperar la confianza, no basta con que mejoren los indicadores generales. Esas mejoras deben traducirse en mayor estabilidad y seguridad económica para las personas, un desafío que cruza tanto a la política macroeconómica como a las condiciones que enfrentan los hogares para planificar su consumo, su ahorro y su inversión.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.








