El Senador Socialista Juan Luis Castro lanzó una dura crítica contra el Partido Comunista (PC) en la antesala de una reunión clave de los presidentes de los partidos de oposición, agudizando la fractura interna del bloque justo cuando el Senado se prepara para votar en particular la denominada megarreforma tributaria que impulsa el Gobierno. La división quedó en evidencia durante la cita de la mesa de negociación política convocada por la presidenta de la Cámara Alta, Paulina Núñez (RN), a la que asistió el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, para escuchar las propuestas de la oposición. Mientras los representantes del grupo que integran el PC, Frente Amplio, Democracia Cristiana y Federación Regionalista Verde Social se marginaron de la declaración transversal ofrecida por Núñez, los senadores Paulina Vodanovic (PS), Loreto Carvajal (PPD) y el propio Castro sí se sumaron al punto de prensa. La fisura abre un escenario favorable para La Moneda en la votación del articulado, donde podría captar los votos de sectores del PS y el PPD, que han mostrado mayor disposición al diálogo.
DIVISIÓN EN LA OPOSICIÓN
Castro cuestionó directamente la actitud del PC en la discusión. “Lo que nos llama la atención es que permanentemente el Partido Comunista no da lugar a una propuesta, más bien se asevera y se afirma en el rechazo”, afirmó el senador socialista. Agregó que “nosotros también concordamos que hay muchos aspectos rechazables, pero de ahí a no proponer un camino no nos parece que sea el modo”. El legislador llamó a la generosidad de todas las fuerzas opositoras, especialmente de la Democracia Cristiana, para acordar enmiendas que permitan avanzar en los aspectos más controvertidos del proyecto. “Ojalá hubiera en ese sentido también la generosidad de todos para que concordemos, ojalá ahora, aquí que vienen los presidentes del partido, todas las enmiendas suficientes de proponer de aquellas que no es posible que van a ser rechazadas”, recalcó.
La postura de Castro se enmarca en la advertencia ya realizada por el ministro de Hacienda, quien ha señalado que no aceptará un cuestionamiento integral de la iniciativa. Si bien Quiroz ha abierto la puerta a compensaciones, ha dejado claro que no se cubriría el 100% de la menor recaudación fiscal, tal como lo reconoció la presidenta del Senado la semana pasada. Esta posición endurece las negociaciones y obliga a la oposición a definir una estrategia común, aunque la división entre sus filas dificulta alcanzar consensos.
POSTURA DEL SOCIALISMO
En la misma línea, la timonel del PS, Paulina Vodanovic, también se refirió a la situación previa a la reunión de la oposición. “Aquí hay un proyecto que está desfinanciado, que no tiene compensaciones, y nosotros lo que hemos solicitado es mejorarlo”, sostuvo. Vodanovic enfatizó que el Ejecutivo cuenta con los votos para aprobar la reforma, pues ya lo hizo en general sin el apoyo de la oposición. “Por responsabilidad política, nosotros hemos aceptado la propuesta de la presidenta del Senado, entendiendo que es el Parlamento el lugar donde deben conversarse los temas y nosotros somos legisladores. Por lo tanto, tenemos que buscar legislar de la mejor forma y con el menor impacto para la gente”, declaró. La senadora socialista fue categórica al definir la postura de su partido: “Esa es la posición que tenemos y por eso hemos estado asistiendo a estas reuniones, donde no buscamos un acuerdo, lo que buscamos es mejorar un mal proyecto”.
Las declaraciones reflejan una estrategia diferenciada dentro del bloque opositor, donde PS y PPD se muestran más proclives a negociar tecnicismos del articulado, mientras que el PC y otros sectores mantienen una postura más intransigente. Esta dinámica puede beneficiar al Gobierno al permitirle construir mayorías parciales en la votación de los capítulos más sensibles de la megarreforma.
IMPACTO EN EL PROCESO LEGISLATIVO
La división opositora adquiere relevancia justo cuando la discusión pasa a la etapa de votación en particular, donde cada artículo puede ser objeto de enmiendas y rechazos. Las negociaciones en el Senado son críticas para el Ejecutivo, que necesita asegurar los recursos fiscales contemplados en la reforma. La ausencia de una posición unificada entre los partidos de izquierda y centroizquierda podría traducirse en una fragmentación de los votos, facilitando la aprobación de las disposiciones clave respaldadas por La Moneda.
La cita de los presidentes de partidos de la oposición buscaba justamente aunar criterios frente a la propuesta de Núñez, pero las tensiones internas amenazan con descomponer cualquier intento de bloque común. Mientras el PS insiste en mejorar el proyecto desde el Parlamento, el PC se aferra al rechazo sin ofrecer una alternativa clara, según la crítica de Castro. Este escenario, lejos de debilitar al Gobierno, podría allanar el camino para que Hacienda consiga los votos necesarios sin tener que ceder en todos los puntos exigidos por la oposición.
Los próximos días serán cruciales para definir si la oposición logra recomponer su cohesión o si la megarreforma avanza con el respaldo de un sector de los socialistas y el PPD, lo que marcaría un hito en la legislatura y un posible realineamiento de las fuerzas políticas en el Congreso.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
