
El biministro del Interior y de la Secretaría General de Gobierno, Claudio Alvarado, respondió este domingo a la presidenta del Senado, Paulina Núñez, quien durante la semana cuestionó la relación entre el Ejecutivo y el Congreso y solicitó un cambio de vocerías, señalando que el gabinete requiere una «cirugía mayor». En entrevista con el programa Estado Nacional, el secretario de Estado no esquivó el tema y fijó una posición: las discrepancias al interior de un mismo gobierno deben canalizarse institucionalmente antes que por la vía de la prensa.
Las declaraciones de la titular del Senado apuntaron en dos direcciones. Por un lado, al vínculo entre el Poder Ejecutivo y el Parlamento; por otro, al equipo político que acompaña al Presidente, respecto del cual sostuvo que «se nota el déficit político» y que resultaba necesario un ajuste profundo en las vocerías del Ejecutivo.
LLAMADO A LOS CANALES INTERNOS
Consultado sobre esos planteamientos, Alvarado reconoció que en política resulta legítimo que las autoridades tengan opiniones propias y que aporta conocerlas. Sin embargo, marcó una distinción según el origen de quien las formula.
«Cuando se trata de personas que son parte de un mismo gobierno, a nosotros nos gustaría que esas opiniones se pudieran transmitir por los canales internos, en vez de la comunicación por la prensa», afirmó el secretario de Estado, quien sostuvo que ese tipo de mensajes «generan ruido» y «confusión».
El biministro agregó que, aun reconociendo la legitimidad de las opiniones, no comparte la forma en que se instalaron públicamente, e indicó que el Ejecutivo escucha y conversará sobre el tema en las instancias que correspondan.
LA FACULTAD EXCLUSIVA DEL PRESIDENTE
El punto de mayor peso en la respuesta de Alvarado fue la defensa de la prerrogativa presidencial para definir la composición de su equipo. «La facultad de conformar su gabinete y decidir los cambios es exclusiva y única del Presidente de la República», sostuvo.
En esa línea, el titular del Interior planteó que enviar mensajes a través de los medios no resulta un mecanismo adecuado para ese tipo de definiciones, aunque reiteró que respeta las opiniones emitidas y que están siendo escuchadas.
La intervención de Alvarado adquiere particular relevancia porque involucra a la presidenta del Senado, una figura clave en la tramitación legislativa, y porque aborda un tema que toca directamente la relación entre el Gobierno y el Congreso, eje central de la agenda legislativa en curso.
EL ROL DE VOCERO
Respecto de las críticas dirigidas específicamente a su doble función, Alvarado fue directo al señalar que su permanencia en el cargo de vocero depende exclusivamente de la decisión del Presidente de la República.
«Ella dice que no quiere o no le gustaría que siga como vocero, pero yo tengo que respetar y hacerme cargo de las decisiones del Presidente», manifestó, añadiendo que si el Mandatario optó por mantenerlo como su portavoz, cumplirá esa tarea «hasta que el Presidente cambie de opinión».
El biministro cerró ese punto subrayando que desempeñará el rol «de la mejor forma posible y con un profundo sentido de responsabilidad», en línea con lo que describió como un deber de lealtad hacia quien lo designó.
UN DEBATE SOBRE LOS EQUILIBRIOS INTERNOS
La controversia expone una tensión recurrente en la política chilena: la convivencia entre la autonomía de los poderes del Estado y la coordinación política que exige la conducción del Gobierno. Mientras la presidenta del Senado instaló la discusión en el ámbito público, el Ejecutivo reivindicó el espacio interno como sede natural de esas conversaciones.
Para el mundo jurídico, el episodio reflota además el alcance de las atribuciones que el ordenamiento constitucional entrega al Presidente de la República en materia de nombramiento y remoción de sus colaboradores, facultad que no admite injerencias externas y que el propio Alvarado invocó como argumento central de su respuesta.
El intercambio, por ahora, se mantiene en el plano declarativo. Será la evolución de la relación entre el Ejecutivo y el Senado la que determine si las señales cruzadas derivan en un ajuste efectivo del equipo político o si, por el contrario, quedan como un episodio de fricción pública sin consecuencias institucionales.
Fuente: Emol
Documento original: https://www.emol.com/noticias/Nacional/2026/09/27/1212541/alvarado-nunez-gobierno-criticas.html
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.








