
El uso de asistentes de inteligencia artificial por parte de los clientes, muchas veces sin avisar a sus propios abogados, se transformó en un problema procesal en Estados Unidos. Una serie de decisiones de tribunales de ese país, recogidas por Above the Law, empezó a delimitar cuándo las consultas que una parte dirige a un chatbot quedan cubiertas por la protección del material preparado en previsión del litigio, el work product, y cuándo deben exhibirse a la contraparte. La advertencia es concreta: si el abogado no detecta ese uso a tiempo, la investigación con IA puede hacer descarrilar la causa.
UNA BRECHA QUE EL ABOGADO NO VE
El punto de partida es una desconexión. Aunque el profesional todavía no ocupe estas herramientas, su cliente sí lo hace y no siempre se lo cuenta. Esa brecha tiene consecuencias estratégicas cuando hay litigio y obliga a abordarla desde el inicio de la causa, no cuando la contraparte ya pidió documentos.
Varios tribunales ya se han pronunciado sobre los problemas que surgen cuando las partes investigan con herramientas de IA. La aplicación de la protección depende de dos variables: la etapa del litigio y la calidad de quien usó la herramienta. ¿Comparece por sí mismo? ¿Tiene abogado? ¿La investigación se hizo a pedido de su abogado o le pidió a un tercero que consultara la IA por él?
DOS CASOS CON EXPECTATIVA DE PRIVACIDAD
En Morgan v. V2X, Inc., 2026 U.S. Dist. LEXIS 67939, tribunal de Distrito de Colorado de 2026, se resolvió que, si bien las herramientas de IA públicas suelen usar los insumos del usuario para entrenar sus modelos, un demandante que comparecía por sí mismo tenía una expectativa razonable de privacidad suficiente para invocar la protección respecto de su uso de IA.
En Assini v. Hayward, 2026 N.Y. Slip Op. 26086, la jueza Rhonda E. Fischer, del Tribunal Supremo de Nueva York, analizó el uso de IA por un demandado que comparecía sin abogado. Concluyó que, como las respuestas se obtuvieron en preparación del litigio, quedaban protegidas, pues el demandado tenía una expectativa razonable de privacidad y confidencialidad.
FONTAINEBLEAU: EL DEFENSOR QUE TUVO ABOGADO
El caso más reciente es Fontainebleau Florida Hotel, LLC v. Botach, resuelto este mes. Aquí el demandado sí estaba representado y realizó la investigación con IA por iniciativa propia. El demandante pidió acceder a numerosas comunicaciones del demandado con proveedores externos de IA.
Al oponerse, el demandado citó Warner v. Gilbarco, Inc., 820 F. Supp. 3d 629 (E.D. Mich. 2026), para sostener que el material relativo al litigio no pierde automáticamente la protección solo porque la parte haya usado una plataforma externa de IA para prepararlo. Un juez magistrado de la Corte de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Sur de Florida coincidió en que usar estas herramientas no implica necesariamente una renuncia, y concluyó que la protección podía cubrir parte, pero no la totalidad, de la investigación asistida por IA.
El tribunal reconoció lo resuelto en United States v. Heppner, 820 F. Supp. 3d 292 (S.D.N.Y. 2026), donde la investigación hecha de forma independiente y no a pedido del abogado no quedó protegida. Pero aclaró que ese fallo no establece necesariamente que todo material preparado de manera independiente por una parte representada carezca de protección.
Según el tribunal, la interpretación del Circuito Undécimo de la Regla 26(b)(3)(A) confirma que la protección no se limita a lo preparado por el abogado, sino que se extiende a lo preparado por una parte o su representante en previsión del litigio. El privilegio, en cambio, no opera de manera automática: depende del propósito y las circunstancias de cada comunicación. Por eso, todas las consultas destinadas a producir declaraciones públicas o a perseguir las actividades independientes del demandado, y no a preparar su defensa, quedaron fuera.
Para equilibrar ambos intereses, el tribunal exigió al demandado individualizar el material retenido y describir la naturaleza de la protección invocada con detalle suficiente para que el demandante pudiera evaluar la pretensión sin revelar la información protegida.
LA RENUNCIA, UN PUNTO AÚN ABIERTO
Si se admite que la protección aplica, subsiste otra pregunta: ¿el uso de una plataforma externa de IA renuncia a ella? La fuente indica que la cuestión sigue sin resolverse. Algunos tribunales tratan los chats con IA como una divulgación a un tercero; otros, como meras herramientas, sin diferencia respecto de otras tecnologías.
CONTENIDO Y CONTEXTO
La conclusión práctica que propone el texto es que importan el contenido y también el contexto: quién usó la herramienta y para qué. Por eso recomienda conversar con los clientes sobre IA, explicarles en qué circunstancias deben avisar que interactúan con chatbots a propósito del litigio y cómo esa investigación puede afectar su caso. También sugiere incorporar esas preguntas al proceso de ingreso del encargo, consultando si ya discutieron la disputa con una IA y qué compartieron. Esa transparencia inicial ayuda a identificar y anticipar problemas de discovery.
En nuestra lectura, este debate estadounidense sobre los límites de la protección del material de trabajo podría interesar a los abogados chilenos como recordatorio práctico sobre la conveniencia de conversar con sus clientes acerca del uso de asistentes de inteligencia artificial. Parece prudente abordarlo antes de que la contraparte lo transforme en un problema procesal.
Fuente: abovethelaw.com
Documento original: https://abovethelaw.com/2026/10/content-and-context-matter-when-your-clients-use-ai/
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.








