La Corte Suprema celebró el 31 de julio una audiencia pública solemne para otorgar el título de abogado a un grupo de postulantes, en una ceremonia que coincidió con los 150 años del juramento de Arturo Prat Chacón como abogado. El acto, transmitido por el canal Poder Judicial Chile en YouTube, reunió a autoridades del Ejecutivo, de la Armada, de la Universidad de Chile y del Colegio de Abogados, junto a familiares e invitados especiales.
El pleno del máximo tribunal sesionó conforme a lo dispuesto en el artículo 521 del Código Orgánico de Tribunales. Tras la lectura de los nombres de los postulantes, el secretario del tribunal tomó juramento o promesa a los nuevos abogados, quienes se comprometieron a desempeñar leal y honradamente la profesión. Acto seguido, y en virtud del artículo 522 del mismo cuerpo legal, la Corte los declaró legalmente investidos con el título de abogada o abogado.
CONTEXTO CONMEMORATIVO
La jornada tuvo un significado especial, pues ese mismo día se cumplieron 150 años desde que Arturo Prat Chacón recibió su título de abogado en 1876. Según se recordó en la ceremonia, Prat fue el primer oficial de la Armada de Chile en obtener ese título profesional. Para la ocasión, se exhibieron en el Salón de Honor la tesis con que optó al grado de licenciado, titulada Observaciones a la ley electoral vigente, además de su libro de matrícula y su expediente de titulación.
La presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Chávez y Ruiz, dedicó su discurso a la figura del prócer. Lo abordó desde una perspectiva personal, alejada de la épica tradicional. Relató que Prat rindió su examen final ante el tribunal vestido con uniforme de oficial de Marina y debió entregar su espada antes de ingresar a la sala, pues nadie puede comparecer armado ante la majestad de la ley. Aprobó con distinción y recibió felicitaciones por su competencia.
EL HOMBRE DETRÁS DEL HÉROE
La presidenta centró su intervención en las cartas que Prat escribió a su esposa, Carmela Carvajal. Sostuvo que esos documentos revelan a un hombre profundamente enamorado, que usaba expresiones como mi adorado bien o mi dulce Carmela. Lejos de ser formulismos, esas palabras reflejan la delicadeza de quien, pese a las obligaciones del servicio naval, preguntaba por su esposa, sus hijos, su abuela y los amigos de la familia.
También se refirió a episodios dolorosos, como la muerte de la primera hija del matrimonio, Carmela de la Concepción, ocurrida cuando tenía nueve meses. Prat conoció la noticia a través de un pésame expresado por un compañero de armas. La presidenta sostuvo que en esas cartas no se advierten reproches ni desesperación, sino el dolor sincero de quien comprende que la esperanza había retrasado la aceptación de una pérdida.
LA INTEGRIDAD COMO ENSEÑANZA
La magistrada propuso una lectura de la integridad más exigente que la mera ausencia de actos deshonestos. A su juicio, ser íntegro significa no vivir dividido, ser la misma persona en todos los ámbitos de la existencia: el mismo hombre cuando viste uniforme y cuando regresa al hogar, cuando comparece ante un tribunal y cuando escribe una carta.
Bajo esa mirada, el heroísmo de Prat en el combate naval de Iquique no aparece como un acto impulsivo, sino como la consecuencia natural de una vida vivida con coherencia. Según la exposición, no tuvo que convertirse en otro hombre frente al peligro; le bastó seguir siendo el mismo.
MENSAJE A LOS NUEVOS ABOGADOS
La presidenta concluyó su discurso con un llamado a los nuevos profesionales. Señaló que la República necesita abogadas y abogados capaces de responder al desafío de la lealtad y la honradez que el artículo 522 del Código Orgánico de Tribunales erige como deberes esenciales del ejercicio profesional. Entre esas virtudes se encuentran la competencia, la tenacidad, la buena fe, el rigor y la lealtad en el quehacer diario, aunque también demandan algo más hondo: la integridad.
Les recordó que el esfuerzo que los trajo hasta ese momento les confiere la investidura necesaria para asumir la tarea de representar los derechos de las personas ante los tribunales. La sociedad, representada por la Corte, los recibe como nuevos colaboradores de la justicia. El paradigma de servidor digno de Arturo Prat, agregó, debe recordarles que la verdadera grandeza del abogado reside en la coherencia con que vive sus convicciones.
Finalizada la ceremonia, las y los ministros y las autoridades presentes se acercaron al centro del Salón de Honor para observar los libros históricos expuestos. A la salida, los asistentes pudieron apreciar objetos alusivos a Arturo Prat y una pantalla digital con información sobre el prócer.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
