
El Ejecutivo zanjó este martes cualquier posibilidad de privatizar Codelco, en abierto contraste con la propuesta que horas antes lanzó el presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, quien sugirió vender parte de la propiedad de la cuprífera para inyectar capital privado. La respuesta oficial llegó de la mano del biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, quien subrayó que la administración no contempla modificar la estructura de propiedad de la estatal y, en cambio, evalúa desprenderse de activos considerados prescindibles que pertenecen a sus filiales.
La aclaración del gobierno busca poner freno a un debate que, aunque considerado legítimo por las autoridades, no forma parte de la hoja de ruta oficial. Mas fue enfático al señalar que la prioridad pasa por fortalecer la eficiencia operativa de la compañía sin alterar su carácter estatal. «Es una discusión que viene hace tiempo. Tenemos la opinión de vender algunos bienes que son prescindibles, que no estamos por privatizar», afirmó el secretario de Estado.
EL FOCO EN LA EFICIENCIA OPERATIVA
La postura del gobierno se alinea con la necesidad de mejorar el desempeño financiero de Codelco, que enfrenta una compleja situación marcada por un endeudamiento que, según el presidente de su directorio, Bernardo Fontaine, bordea los 25.000 millones de dólares. Mas explicó que, más allá de analizar si es pertinente vender parte de la propiedad, se puede avanzar en la venta de activos prescindibles dentro de sus filiales. «El foco debe ser la eficiencia, el buen uso de los recursos, y que Codelco sea una empresa competitiva, a la altura de las compañías privadas», agregó.
LA PROPUESTA DE SQUELLA Y EL DEBATE POLÍTICO
Horas antes, Squella había propuesto en una entrevista que, una vez aprobada la megarreforma económica, el Ejecutivo evaluara privatizar parcialmente Codelco o alguna de sus divisiones. El senador argumentó que la incorporación de capital privado permitiría obtener recursos para financiar el programa de gobierno y mejorar la gestión de la empresa, sin que el Estado perdiera necesariamente el control. La iniciativa se fundamentó en la advertencia de Fontaine sobre la deuda acumulada y la urgencia de cambios estructurales para revertir el alza de costos y recuperar competitividad.
No obstante, el propio Fontaine ha reiterado que Codelco continuará siendo una empresa cien por ciento estatal, punto que el gobierno comparte. La posición de Mas se suma a la del Presidente Kast y del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quienes también habían mostrado reparos a abrir una discusión inmediata sobre una eventual privatización, privilegiando primero mejorar los resultados financieros y operacionales antes de cualquier cambio en la estructura de propiedad.
UN DEBATE LEGÍTIMO PERO NO PRIORITARIO
El biministro reconoció que la propuesta de Squella abre un debate interesante y legítimo en el contexto de la compleja situación financiera de Codelco. Sin embargo, insistió en que el gobierno no está dispuesto a alterar la propiedad estatal de la empresa, considerada un pilar de la minería chilena. La estrategia oficial apunta a maximizar la eficiencia y la competitividad mediante la venta de activos no estratégicos, sin tocar el núcleo de la compañía.
La controversia se enmarca en un escenario donde la cuprífera enfrenta desafíos operativos y financieros que han puesto en el centro del debate su futuro. Mientras unos abogan por abrir la puerta al capital privado, el gobierno opta por una vía intermedia que, sin privatizar, busca desprenderse de lo prescindible para aliviar las finanzas de la estatal.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.













