En el marco del Consejo General del Partido Republicano, la directiva de la colectividad fijó las bases de lo que denominó una nueva etapa de consolidación política, alineada con el respaldo al gobierno encabezado por José Antonio Kast y con el fortalecimiento de su estructura interna. El presidente del partido, Arturo Squella, entregó lineamientos que apuntan a un giro en el rumbo del país, iniciado tras el estallido social, y llamó a la militancia a actuar con gradualidad y responsabilidad en la gestión de las transformaciones.
Las declaraciones de Squella se produjeron en un contexto donde la colectividad busca proyectar su influencia más allá de la elección presidencial de 2025, que consideró como la manifestación mayoritaria de la voluntad ciudadana de cambiar de dirección. En ese sentido, el timonel republicano instó a controlar la ansiedad por los cambios inmediatos y a privilegiar una estrategia que combine inteligencia política y convicción.
CONSEJO GENERAL REPUBLICANO
Squella afirmó que el partido no nació para administrar lo mismo de siempre, sino bajo la convicción de que Chile necesita un giro. Ese giro, según el dirigente, comenzó después del estallido social, cuando un grupo decidió trabajar con valentía para reencauzar el camino del país. La llegada de Kast a La Moneda representa uno de los pasos más importantes del proyecto republicano, pero no el término de su labor política.
El líder partidista recalcó que la recuperación de la descomposición social es un proceso que se construye en el tiempo. Por ello, llamó a la militancia a actuar con responsabilidad y a cuidar las relaciones con los demás partidos que forman parte del gobierno. Aunque el Presidente es fundador de la colectividad, Squella reconoció que el partido no controla por sí solo el Ejecutivo ni las decisiones gubernamentales.
EJES PRIORITARIOS
Squella identificó tres principios centrales del proyecto republicano: un Estado al servicio de las personas, la protección de la familia y la seguridad. En materia de Estado, respaldó la austeridad estatal con una reducción estructural de ministerios y la disminución de parlamentarios a 120 diputados. Según el timonel, un Congreso con menos integrantes es más eficiente para tomar buenas decisiones en representación de los chilenos.
El dirigente sostuvo que una parte importante del legado del gobierno debe ser pasar de un Estado que obstaculiza la iniciativa de las personas a un verdadero promotor de la sociedad civil. En esa línea, abogó por una reforma constitucional que refuerce el deber estatal de proteger a la población frente al crimen organizado. No hacer los cambios necesarios para enfrentar al crimen con toda la fuerza del Estado, advirtió, deja al país en falta.
REFORMA CONSTITUCIONAL
La propuesta de reforma constitucional en seguridad fue uno de los puntos centrales del discurso de Squella. Sin detallar plazos ni mecanismos específicos, el presidente republicano insistió en que el debe estatal de proteger a la población requiere modificaciones normativas que permitan actuar con toda la fuerza del Estado contra el crimen organizado. La seguridad, junto con la familia y un Estado eficiente, son los pilares sobre los que se asienta la agenda de la colectividad.
El secretario general del partido, Vicente Bruna, complementó las definiciones al afirmar que la colectividad entra en una fase de consolidación del proyecto. Bruna anunció el fortalecimiento de las directivas regionales, el relanzamiento de la juventud republicana y la búsqueda anticipada de candidatos municipales. También confirmó que el partido seguirá apoyando al gobierno en seguridad, crecimiento económico y políticas sociales.
CONSOLIDACIÓN DEL PROYECTO
Bruna explicó que el objetivo de republicanos es construir una agenda para las próximas décadas, con la familia como núcleo y motor de la sociedad. La verdadera consolidación de un proyecto, señaló, ocurre cuando sus ideas comienzan a formar parte de la cultura del país. El partido, tras participar en ocho procesos electorales y alcanzar representación municipal, regional, parlamentaria y presidencial, busca ahora profundizar su influencia.
Las definiciones del Consejo General apuntan a un partido que, pese a liderar el gobierno, reconoce la necesidad de actuar con inteligencia y gradualidad para que las transformaciones sean permanentes. Squella enfatizó que tomar decisiones a sabiendas del daño futuro por un rédito presente es no solo irresponsable, sino también inmoral. La consigna de dar pasos convenciendo a los aliados con buenas razones antes que imponerlas por la fuerza resume la estrategia de la colectividad para los próximos años.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
