
VIDA DIGITAL: EL PAÍS YA ESTÁ CONECTADO, PERO LAS REGLAS AÚN NO ALCANZAN
El segundo capítulo del podcast Futuro en Presente, coproducido por el Consejo del Futuro y TV Senado, puso el foco en la vida digital y en cómo la tecnología ha modificado la relación cotidiana de las personas con el Estado. La conversación fue moderada por Dani Raiman, director de incidencia y políticas públicas de Wikimedia Chile, y contó con Lorena Donoso, abogada y académica de la Universidad de Chile especializada en telecomunicaciones, datos personales y seguridad de la información, junto a Rodrigo Yáñez Salvadore, coordinador de Estado Digital de la Secretaría de Gobierno Digital.
El diagnóstico compartido por ambos expositores es que Chile vive una digitalización intensa pero desigual, y que el ordenamiento jurídico y la institucionalidad pública no han seguido ese ritmo con igual velocidad.
UN PAÍS CONECTADO Y DESIGUAL
Se recordó que el país fue de los primeros de la región en regular la firma electrónica, los delitos informáticos y el tratamiento de datos personales, y que durante años exhibió uno de los desarrollos digitales más altos de América Latina. Ese mismo adelanto, se sostuvo, hoy se traduce en cierto anquilosamiento: las reglas nacieron para otro momento y urgen ajustes para resguardar derechos fundamentales en el escenario tecnológico actual.
Como muestra del nivel de penetración, se citó que Valparaíso cuenta con la conexión fija más veloz del mundo y que Clave Única reúne a alrededor de 16,5 millones de personas, con cerca de 500 millones de autenticaciones en los últimos dos años. La contracara, se advirtió, es la adopción efectiva: que la herramienta exista no implica que la ciudadanía la use con confianza.
Las brechas identificadas fueron varias. Una apunta a las competencias digitales de niños, niñas y adolescentes, en especial al autocuidado y al uso responsable, con la constatación de que a las nuevas generaciones se les insiste en precauciones del mundo físico sin equivalente en el entorno digital. Otra es de carácter institucional y se graficó con la ausencia de una Agencia de Protección de Datos Personales, cuya creación se estimó necesaria desde hace dos décadas. Se puso como ejemplo el rol de promoción de la industria local que cumplen los reguladores europeos, donde la sanción aparece como último recurso frente a la contumacia.
DIGITALIZAR NO ES MODERNIZAR
Desde la vereda pública se admitió que los indicadores de uso conviven con una experiencia dispar. Según la medición de satisfacción usuaria que citó el representante de Gobierno Digital, la mayoría declara preferir el trámite digital, aunque al evaluar el trámite presencial este obtiene mejores notas. La explicación ofrecida es que con frecuencia se traslada el procedimiento antiguo a una pantalla sin rediseñarlo, cuando modernizar supone repensar el proceso completo con el ciudadano al centro.
Se anunciaron además ejercicios de trabajo territorial, con visitas a Magallanes y a Arica y Camarones, y una actividad junto al Senama en la que se imprimirían en gran formato las pantallas del portal de Clave Única para que personas mayores indicaran con el dedo cómo activarían el servicio.
En el plano institucional se repasaron hitos que van desde la digitalización de la operación renta del Servicio de Impuestos Internos en 1999 y el instructivo presidencial de gobierno electrónico de 2001, hasta la firma electrónica avanzada y la ley 21.180 de transformación digital, que fijó como horizonte el 31 de diciembre de 2027. La repartición, se explicó, pasó al Ministerio de Hacienda en 2024 y hoy concentra sus esfuerzos en tres frentes: cumplir el mandato normativo mediante normas técnicas y guías, aportar a la eficiencia fiscal y desplegar una identidad digital robusta y confiable.
SEGURIDAD, SOBERANÍA Y LÍMITES
La seguridad fue presentada como prioridad, con una auditoría de código como punto de partida y coordinación con la institucionalidad de ciberseguridad y con el Registro Civil en torno a Clave Única. También se informó de la creación de un consejo de modernización e inteligencia artificial, integrado por expertos, que sesionó por primera vez esa misma semana.
Desde la academia se levantaron tres alertas. La primera es la resiliencia: evitar una dependencia excesiva de uno o dos proveedores tecnológicos extranjeros. La segunda es la confianza y sus límites, pues las mismas herramientas que permiten sentirse protegido pueden configurar un estado de vigilancia que afecte libertades. La tercera es la continuidad de los servicios, ejemplificada con el corte de fibra óptica hacia el norte del país durante los temporales.
Sobre la agenda legislativa se lamentó que temas como los neuroderechos y las neurotecnologías hayan salido de la discusión, pese a que existen dispositivos que se compran por internet y que recogen y transmiten datos de sus usuarios, incluidos menores, sin regulación específica. Se mencionó que el reglamento de juguetes vigente supera los 20 años y fue pensado para riesgos como la pintura con plomo.
Consultados por la exigencia de Clave Única para acceder a redes sociales, los expositores optaron por la cautela: sugirieron que existen mecanismos menos intrusivos y que trasladar un problema propio de las plataformas al ámbito estatal resulta complejo, siendo preferible exigir a esas empresas hacerse cargo de la verificación. Respecto de bots y campañas con voces o imágenes falsificadas, se planteó que la sociedad tiene derecho a saber quién está detrás de cada interacción y se propuso sancionar con especial dureza el uso de estas técnicas para difundir propaganda política falsa.
En materia de garantías se subrayó que el consentimiento debe ser el eje de la identidad digital y de cualquier intercambio de información con el Estado. También se defendió una alternativa presencial permanente, con el argumento de que una estrategia de digitalización que solo considera a quienes ya tienen acceso termina excluyendo.
Las reflexiones finales apuntaron a construir un país digital amigable con quienes lo habitan, con protección reforzada para niños y adultos mayores, hoy expuestos a estafas, y un régimen de responsabilidad claro para desarrolladores, productores y distribuidores de tecnología. La recomendación práctica fue activar el segundo factor de autenticación y la casilla única en Clave Única.
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.








