
Un panel de tres jueces de la Corte de Apelaciones del Séptimo Circuito de Estados Unidos confirmó la desestimación de una acusación penal por posesión de material de abuso sexual infantil generado con inteligencia artificial. La decisión, adoptada en el caso U.S. v. Anderegg, se apoya en una serie de fallos anteriores de la Corte Suprema federal. La fuente subraya que la creación y la distribución del material siguen siendo delitos y que la única cuestión que el panel examinó fue el cargo por posesión. El tribunal se declaró obligado por esa línea de decisiones y dos de sus jueces pidieron de manera expresa a la Corte Suprema que vuelva sobre el asunto.
EL CASO
De acuerdo con el texto, el imputado creó con inteligencia artificial generativa imágenes hiperrealistas de niños prepúberes involucrados en actos sexualmente explícitos y las distribuyó a un adolescente de 15 años a través de Instagram. La creación y la distribución continúan siendo delitos; la única cuestión que el panel examinó fue si el cargo por posesión podía ser perseguido penalmente. La respuesta fue negativa.
El caso fue resuelto por unanimidad. El juez John Lee redactó la opinión del panel y, además, una concurrencia a la que se sumó el juez Joshua Kolar. Ambos fueron designados durante la administración de Joe Biden, según consigna la fuente.
LAS DECISIONES QUE ATAN AL TRIBUNAL
El Séptimo Circuito sostuvo que estaba vinculado por varias sentencias previas de la Corte Suprema. En Stanley v. Georgia, de 1969, el máximo tribunal federal reconoció que las personas tienen un derecho general, amparado en la Primera Enmienda, a poseer material obsceno en la privacidad de su hogar. Luego, en Ashcroft v. Free Speech Coalition, de 2002, la Corte examinó una nueva ley federal, la Child Pornography Prevention Act de 1996, que había extendido la prohibición del material de abuso sexual infantil desde las imágenes de niños reales hacia las imágenes generadas por computador. El tribunal resolvió que la Primera Enmienda impedía al gobierno prohibir la posesión de material que no estuviera basado en imágenes de niños reales.
LA ADVERTENCIA DE LOS JUECES
Los magistrados señalaron que las decisiones previas los obligaban, pero que era su deber seguirlas. Dos de ellos, en la concurrencia, instaron a la Corte Suprema a revisar el problema. El juez Lee escribió que, «given the significant advances in computer-generated image technology, particularly in the field of artificial intelligence, we would benefit from additional guidance from the Supreme Court regarding the intersection between the First Amendment and virtual CSAM».
El texto recuerda además que en Free Speech Coalition la jueza Sandra Day O’Connor advirtió que la tecnología en rápido avance pronto haría «all but impossible» aplicar las prohibiciones sobre material de abuso sexual infantil real y sobre imágenes generadas por computador que se parecen notablemente a seres humanos reales. En su propia concurrencia de entonces, el juez Clarence Thomas anticipó que si los avances tecnológicos obstaculizan la persecución de expresiones ilícitas, el gobierno podría tener un interés imperioso en prohibir o regular alguna categoría acotada de expresión lícita para aplicar eficazmente las leyes contra la pornografía producida mediante el abuso de niños reales.
LA DISTINCIÓN ENTRE LO REAL Y LO VIRTUAL
El texto subraya que la diferencia entre 2002 y hoy es marcada: los avances han vuelto cada vez más difícil distinguir el material virtual del producido con niños reales. En 2002, según el gobierno, internet era todavía más un prototipo que un producto terminado. Hoy las imágenes generadas por inteligencia artificial pueden ser hiperrealistas. Por eso, plantea la fuente, la tarea de los tribunales se desplaza hacia una cuestión técnica: si puede probarse que una imagen fue generada por inteligencia artificial o no.
Sobre ese punto, el texto advierte que el argumento técnico desvía la discusión, porque la ley debe fundarse en prevenir el daño a niños reales y no en fiscalizar el conjunto de datos con que se entrenó un modelo. La fuente recuerda que Free Speech Coalition no alteró la prohibición de imágenes modificadas a partir de niños reales, precisamente porque involucran víctimas reales. Y sugiere como posible solución prohibir el material generado por inteligencia artificial no basado en niños reales que sea indistinguible de imágenes reales, es decir, aquel que una persona razonable no pueda concluir que no corresponde a un menor efectivo.
EL CONGRESO
La fuente añade que senadores presentaron un proyecto de ley bipartidista destinado a eliminar el abuso sexual infantil de los datos de entrenamiento de la inteligencia artificial, lo que a su juicio muestra que los legisladores comienzan a abordar el problema.
En nuestra lectura, el caso resulta de interés para los abogados chilenos solo como referencia comparada, pues ilustra cómo una discusión tecnológica puede condicionar la aplicación de normas penales ya existentes. Parece prudente seguir este debate regulatorio sin trasladar automáticamente sus conclusiones a nuestro ordenamiento.
Fuente: HeadTopics
Documento original: https://us.headtopics.com/news/7th-circuit-upholds-dismissal-of-ai-generated-csam-88880153
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.







