
Poder Judicial de Chile
La presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Chevesich, encabezó una nueva ceremonia de juramento en la que 80 postulantes prestaron juramento como abogados y abogadas. El acto se realizó el 16 de octubre de 2026 y coincidió con la conmemoración del Día del Profesor, una circunstancia que la máxima autoridad del Poder Judicial aprovechó para vincular el inicio de la vida profesional de los nuevos letrados con el rol de quienes enseñan y, sobre todo, con el peso del ejemplo personal.
LA CEREMONIA
La jornada tuvo como protagonista a los 80 postulantes que juraron como abogados y abogadas ante la presidenta del máximo tribunal. El Poder Judicial difundió un registro audiovisual del juramento y publicó el discurso completo en formato PDF en su sitio web institucional.
En sus palabras preparadas para la ocasión, Chevesich se detuvo en la figura de los docentes y expresó un reconocimiento a las personas «que han hecho de la enseñanza no sólo una profesión, sino también una forma de acompañar a otras en su crecimiento y en la construcción de su propio camino».
EL PESO DEL EJEMPLO
La reflexión central del discurso apuntó a la relación entre lo que se predica y lo que se hace. La presidenta de la Corte Suprema señaló que «quien instruye sabe que el ejemplo suele ser una forma de enseñanza mucho más poderosa que cualquier explicación».
En esa misma línea, añadió: «Podemos conocer bien las reglas de la ética profesional, pero finalmente será nuestra conducta la que revele qué valor les atribuimos».
El planteamiento tiene una consecuencia directa para el ejercicio del Derecho. El dominio de las normas y de los procedimientos, sostuvo la autoridad judicial, no basta por sí solo para sostener una profesión cuyo valor público depende de la conducta observable de quienes la ejercen.
LA CONFIANZA EN EL SISTEMA
Chevesich llevó esa idea desde el plano individual al plano institucional. «Cada comportamiento contribuirá a fortalecer o a debilitar la confianza en la profesión, en la justicia y en el Estado de Derecho», subrayó.
La afirmación conecta el comportamiento cotidiano de cada abogado y abogada con un bien que trasciende el caso particular. La confianza en la justicia y en el Estado de Derecho aparece así como un resultado que se construye o se deteriora en decisiones concretas, muchas veces alejadas de los grandes debates públicos.
UN ENCARGO PARA LA NUEVA GENERACIÓN
El cierre del discurso estuvo dirigido a los recién juramentados. «Sean leales, honrados. Y recuerden que, desde hoy, cada uno de sus actos podrá enseñar a otros una determinada manera de comprender y ejercer el Derecho», culminó la presidenta del máximo tribunal.
La formulación invierte el sentido habitual del aprendizaje profesional. Los nuevos abogados y abogadas dejan de ser únicamente destinatarios de una formación y pasan a convertirse en referentes para quienes vienen detrás, con la misma lógica que la autoridad judicial atribuyó a los docentes.
RELEVANCIA PARA EL MUNDO JURÍDICO
El mensaje resulta especialmente pertinente en un contexto donde la ética profesional y la probidad son materia de escrutinio permanente. La presidenta de la Corte Suprema no se limitó a felicitar a los juramentados ni a describir el hito formal que representa la incorporación al ejercicio de la profesión. Puso el acento en un criterio de conducta que vincula la formación recibida con la responsabilidad que se asume desde el primer día.
Para los lectores del ámbito legal, el discurso ofrece además una pauta de interpretación sobre cómo la máxima instancia del Poder Judicial entiende el vínculo entre la enseñanza universitaria, la formación práctica y el desempeño posterior en tribunales, estudios jurídicos, servicios públicos y asesorías. La idea de que el ejemplo enseña más que la explicación traslada el foco desde el contenido de las reglas hacia la manera en que cada profesional las aplica.
El acto también reafirma el carácter público y solemne del juramento. Se trata de la instancia en que el Estado, a través de su máximo tribunal, habilita formalmente a un grupo de personas para ejercer una profesión cuyo ejercicio incide directamente en derechos de terceros.
LA ENSEÑANZA COMO ACOMPAÑAMIENTO
El reconocimiento a los profesores en su día, en el marco de una ceremonia de juramento, permite leer ambas actividades como parte de una misma cadena formativa. La enseñanza entendida como acompañamiento en el crecimiento de otros, según las palabras de Chevesich, encuentra su continuidad en el ejercicio profesional cotidiano, donde cada abogado y abogada enseña a los demás una manera determinada de comprender y aplicar el Derecho.
Fuente: Poder Judicial de Chile
Documento original: https://www.pjud.cl/prensa-y-comunicaciones/noticias-del-poder-judicial/149414
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.





![[REVISAR] Corte Suprema confirma fallo de Valparaíso en causa Rol 50.384-2026](https://veredictum.cl/wp-content/uploads/2026/10/veredictum-49929-768x432.jpg)

