
El Presidente de la República encabezó un punto de prensa en Nueva York tras su primera intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, acompañado por el canciller y por los embajadores que integran la delegación chilena. En la instancia se repasaron los ejes de la visita: cooperación internacional frente al crimen organizado, señales de certeza jurídica a los inversionistas y el estado de la agenda legislativa en materia migratoria.
En la apertura, el canciller se refirió a las reuniones bilaterales sostenidas con Canadá y Australia y planteó la idea de conformar un Triángulo del Pacífico entre las tres naciones, unidas por visiones e intereses compartidos y por su proyección hacia esa cuenca. El Presidente, en tanto, destacó la reunión mantenida con el primer ministro canadiense y subrayó que Canadá figura como el principal inversionista en Chile en materia minera y tecnológica, junto con el interés por ampliar esos flujos.
LA ADHESIÓN AL ESCUDO DE LAS AMÉRICAS
En materia de seguridad, la delegación informó la adhesión al Escudo de las Américas, instancia que reúne a quince países y que opera como una extensión del Compromiso de Santiago. Según lo expuesto, el mecanismo contempla el intercambio de información, inteligencia, tecnología y datos, además de entrenamiento para Carabineros y la Policía de Investigaciones. Respecto de la ocasión anterior, la instancia sumó dos países más: Colombia y Perú, mientras que los países vecinos como Bolivia, Argentina, Chile y Ecuador ya formaban parte del Compromiso de Santiago.
Consultados por el alcance jurídico del acuerdo, desde el Ejecutivo se precisó que no existe un tratado que suscriban las quince naciones, sino un marco de coordinación voluntaria y de líneas de acción compartidas. Se enfatizó que la adhesión no implica cesión de soberanía ni afecta la institucionalidad nacional, y se recordó que Chile había concurrido antes en calidad de observador. La coordinación apunta a compartir información conforme a las normas internacionales vigentes y a impulsar, en los respectivos congresos, proyectos de ley que permitan identificar a las organizaciones criminales.
En ese punto se formuló una distinción relevante: lo que debe acreditarse caso a caso es la pertenencia de una persona a una banda determinada, y no la existencia misma de estructuras como el Tren de Aragua, el cartel Jalisco Nueva Generación o el cartel de Sinaloa, mencionadas como presentes en el país y en la región. Asimismo, se aclaró que el mecanismo se refiere a coordinación de información y seguimiento de bandas, y que en la instancia no se abordaron operaciones militares ni intervenciones en territorio de terceros Estados, materia que quedó fuera de la declaración.
CERTEZA JURÍDICA Y COMPETITIVIDAD TRIBUTARIA
Respecto de su discurso ante la Asamblea General, el Presidente afirmó que Chile está de vuelta en el concierto internacional y vinculó ese mensaje a los cambios legislativos impulsados en materia tributaria, que a su entender no tenían parangón desde la década de los noventa. Sostuvo que la competitividad en esa área y la perspectiva de una baja en los impuestos entregan certeza a los grandes inversionistas, con estabilidad proyectada por veinte años y sin discusión sobre los contratos que se celebren, todo ello resguardando la institucionalidad. Añadió que ese mismo enfoque permite anticipar el retorno de capitales al país.
VENEZUELA Y LAS RELACIONES CONSULARES
Sobre Venezuela, el Mandatario reiteró una posición de prudencia y responsabilidad, centrada primero en restablecer las relaciones consulares y, eventualmente, avanzar hacia vínculos diplomáticos, con foco en las condiciones de vida de quienes residen en ese país y de quienes emigraron. Confirmó la expectativa de reunirse con Delsy Rodríguez y señaló que manifestará la disposición de Chile a colaborar, recordando el apoyo prestado tras el terremoto, y la invitación a sumarse al combate contra el crimen organizado.
En cuanto al funcionamiento de Naciones Unidas, se planteó que la propia organización debe definir sus prioridades, aunque se mencionó la crisis en Haití como una urgencia evidente. Se recordó que su razón de ser es la mantención de la paz, la protección de los derechos humanos y la defensa de la vida, y que los conflictos armados no solo golpean a los países involucrados, sino que empobrecen al conjunto de las naciones, con efectos concretos en Chile a través del encarecimiento del petróleo y del diésel.
EL RECHAZO EN LA CÁMARA DE DIPUTADOS
En el plano interno, el Presidente se refirió al rechazo, por un voto de diferencia, de la reforma que buscaba ampliar el plazo de detención en el procedimiento administrativo de expulsión de migrantes irregulares. La iniciativa pretendía extender de cinco a treinta días, prorrogables, el lapso para concretar la expulsión una vez dictado el decreto respectivo y agotada la tramitación legal.
El Mandatario lamentó el resultado y afirmó que la derrota no es de un sector político, sino del país, y llamó a reflexionar a los parlamentarios que votaron en contra, se abstuvieron o no asistieron. Anunció que el Ejecutivo agotará las herramientas disponibles, sea mediante una insistencia en el Senado o a través de un nuevo proyecto de ley, y recordó que en la comisión respectiva existía un amplio acuerdo para avanzar. Ante la consulta sobre un eventual error de cálculo atribuido a la Secretaría General de la Presidencia, descartó que el problema radique en un cálculo o en una autorización constitucional, y evitó individualizar responsabilidades. Cerró apelando a la unidad, la seguridad y la responsabilidad.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.








