
A cuatro años del plebiscito del 4 de septiembre de 2022, cuando el 61,86 por ciento de los votos sepultó la propuesta constitucional redactada por la Convención, los protagonistas de ese proceso vuelven a exponer sus lecturas sobre el fracaso. Las reflexiones de exconvencionales de distintos sectores revelan que la memoria del órgano sigue dividida entre quienes impulsaron el texto, quienes lo rechazaron y quienes aún se resisten a cargar con la responsabilidad política del resultado.
El balance aflora en un escenario donde las fuerzas que dieron origen al proceso constituyente ya no ocupan el centro del debate público. Sin embargo, las entrevistas entregadas a distintos medios muestran que las heridas del 4-S siguen abiertas y que las explicaciones sobre lo ocurrido dependen del lugar que cada cual ocupó en la Convención.
CRÍTICAS DESDE LA VEREDA DEL RECHAZO
El exconvencional y exministro Cristián Monckeberg, militante de RN, atribuyó el desenlace a la falta de diálogo al interior del órgano. En conversación con Radio Agricultura, recordó que el primer acercamiento formal con representantes del Frente Amplio para intentar modificar aspectos del texto recién se produjo en marzo de 2022, cuando quedaban tres meses para el término del proceso y las encuestas comenzaban a mostrar una ventaja del Rechazo.
Monckeberg sostuvo que esa conversación llegó tarde y solo cuando los sondeos ya anticipaban la derrota. Junto al exsenador y exconstituyente Felipe Harboe, ambos realizaron un diagnóstico compartido sobre el funcionamiento de la Convención. Monckeberg calificó el proceso como caótico, mientras Harboe insistió en la necesidad de contar con mayores niveles de preparación y conocimiento sobre las materias constitucionales.
En la conversación, difundida en el programa de streaming Desde la Redacción de La Tercera, ambos coincidieron en que el resultado del plebiscito no implica que Chile no requiera cambios, pero sí que las transformaciones deben construirse sobre bases distintas. Monckeberg rescató como aprendizaje los límites de una lógica refundacional y Harboe defendió la necesidad de avanzar en cambios de manera responsable.
LA VISIÓN DE CUBILLOS
La exconvencional Marcela Cubillos, de la UDI, fue más allá y calificó el resultado del plebiscito como un tremendo éxito. En conversación con T13, aseguró que el 4 de septiembre significó para la izquierda la mayor derrota ideológica de su historia, porque ellos plasmaron a su antojo el modelo de país que querían y los chilenos respondieron de forma abrumadora.
Cubillos recordó la jornada como una alegría y un alivio, y advirtió que, de haberse aprobado la propuesta, Chile y su democracia serían hoy distintos. También cuestionó que sectores de izquierda sigan defendiendo el texto cuatro años después y criticó la falta de autocrítica.
A su juicio, la propuesta destruía la igualdad ante la ley, debilitaba los controles al poder político y establecía diferencias de derechos según la pertenencia étnica. La exconvencional también apuntó a los primeros días de la Convención y al discurso inaugural de Elisa Loncon, momento que, según dijo, marcó el rumbo del proceso.
Cubillos concluyó que los acontecimientos posteriores han demostrado que el problema no era la Constitución, pues el texto vigente ha permitido gobernar con programas de gobierno muy distintos. En sus palabras, eso es lo que ha ocurrido: el problema no era ese.
LA AUTOCRÍTICA DE LONCON
La expresidenta de la Convención, Elisa Loncon, entregó una interpretación diferente del fracaso. En conversación con T13, reconoció que uno de los principales aprendizajes es que una Carta Fundamental debe ser capaz de representar a una mayoría. Según Loncon, una constitución no puede representar solamente la mitad de un país.
La exconvencional también formuló una autocrítica respecto de la estrategia de los sectores progresistas durante el proceso y su capacidad para explicar la propuesta. Sostuvo que se produjo un distanciamiento del trabajo territorial y de las organizaciones sociales, mientras varias de las demandas que impulsaron el proceso constituyente perdieron espacio en la agenda política.
Loncon reivindicó parte de las demandas originales y afirmó que todavía existe una agenda social pendiente. En su análisis, además, aludió al papel de los bots, la desinformación y los recursos utilizados durante la campaña por el Rechazo, junto con cuestionar el rol de los partidos progresistas en el despliegue territorial.
LA DEFENSA DE BASSA
El exvicepresidente de la Convención y actual diputado Jaime Bassa, del Frente Amplio, rechazó que la discusión sobre el fracaso del proceso continúe concentrándose en los exconvencionales de centroizquierda. En conversación con Radio Agricultura, afirmó que no van a seguir siendo el chivo expiatorio del sistema político.
Bassa sostuvo que se ha hecho poco análisis sobre el trabajo concreto de la Convención y cuestionó que la evaluación del proceso se reduzca al resultado electoral del 4 de septiembre. Planteó que también corresponde revisar las responsabilidades de otros actores que participaron en el proceso político y comunicacional que rodeó al plebiscito.
El parlamentario criticó la cobertura que recibió el órgano constituyente y acusó a los medios de haber contribuido a farandulizar el proceso. Al mismo tiempo, rechazó que toda la responsabilidad por el resultado recaiga sobre quienes integraron la Convención.
A cuatro años del 4-S, las lecturas siguen enfrentadas. La falta de acuerdos, el diálogo tardío, la estrategia comunicacional y el rol de los propios convencionales aparecen como ejes de una discusión que aún no encuentra un relato común.
Fuente: EMOL
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.








