
El Senado chileno elevó esta semana una exigencia transversal al Gobierno: la derogación del decreto argentino de 2021 que alude a un supuesto espacio compartido en el Estrecho de Magallanes debe quedar firmada antes de que el presidente Javier Milei pise Chile para una cita bilateral. La Cámara Alta transformó la controversia diplomática en una prueba concreta de respeto a la soberanía nacional, luego de que se confirmara que el documento rectificatorio ya está redactado y en poder del mandatario argentino para su firma.
La presión parlamentaria se produce en un momento clave de la agenda bilateral. Los legisladores coincidieron en que la defensa de la integridad territorial exige unidad nacional y hechos concretos, no solo declaraciones de intención. Por eso, pidieron que la firma del instrumento por parte de Milei se formalice de manera previa a cualquier encuentro oficial con el Presidente chileno.
EL GOBIERNO CONFIRMA EL AVANCE DE LAS GESTIONES
El ministro de Defensa, Fernando Barros, dio cuenta del estado de las negociaciones y confirmó que se pasó de un compromiso verbal a un texto formalizado. Según el secretario de Estado, en las últimas conversaciones con su par argentino y con el almirante de ese país, el documento necesario para modificar la política de defensa y la directriz presidencial está listo y en poder del presidente Milei para su firma.
Barros también ratificó que las instancias de diálogo han permitido esclarecer el fondo de la controversia. En sus palabras, la teoría del estrecho compartido y de la soberanía compartida es un error y, por lo tanto, deja de ser materia contenida en la política de defensa argentina. No obstante, el ministro advirtió prudencia respecto a los tiempos: en materias internacionales y diplomáticas, los plazos suelen ser distintos a los que uno espera.
REACCIONES TRANSVERSALES EN LA CÁMARA ALTA
El vicepresidente del Senado, Iván Moreira, fue uno de los más escépticos. Recordó que la norma en disputa lleva cinco años vigente y sostuvo que, después de ese tiempo, lo que corresponde es ver firmado el decreto de derogación para volver a creer en las autoridades argentinas. Moreira planteó que sería ideal y adecuado que el asunto quedara definido antes de que el presidente Milei visite Chile, y apeló a la unidad nacional: todos los chilenos deben estar detrás del gobierno cuando se trata de la soberanía chilena.
El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, senador Manuel José Ossandón, optó por un enfoque más matizado. Afirmó que la soberanía sobre el Estrecho de Magallanes nunca ha estado en discusión y calificó la declaración original como desafortunada, atribuida a un militar argentino. Ossandón sostuvo que la posición del Gobierno de Argentina ha quedado clara y que la soberanía chilena no se conversa ni se negocia. En su opinión, la reunión bilateral debería abordar otros temas, porque las señales enviadas por el Gobierno argentino han sido claras.
La senadora Camila Flores fue enfática en exigir respeto irrestricto a la jurisdicción territorial chilena. Manifestó su determinación de que con Chile no se metan y de que al país se le respete, advirtiendo que harán todo lo necesario para que se respete la soberanía, la limitación y la jurisdicción nacional, indistintamente de quién sea el presidente del país vecino.
Rojo Edwards, en tanto, urgió a desactivar de manera permanente cualquier pretensión que ponga en duda los tratados vigentes. Para el senador, Chile debe destruir toda posibilidad de narrativa argentina respecto a supuestos espacios compartidos. La derogación de ese decreto es muy importante, va en la dirección correcta y es uno de los pasos que hay que lograr. Eso sí, advirtió que no es el único paso: hay otros documentos que también nublan la idea de soberanía y que deberán ser desenmascarados uno a uno.
LA EXIGENCIA DE UNIDAD Y EL VALOR ESTRATÉGICO DEL ESTRECHO
La senadora Paulina Vodanovic fue categórica al plantear la necesidad de una postura unificada y condicionó el recibimiento diplomático al cierre definitivo del asunto. A su juicio, se requiere unidad nacional para exigirle a Argentina que firme ese decreto. En un tono directo, señaló que le parecería inexplicable que el Presidente reciba al presidente Milei sin que el tema esté concretado.
Por último, el senador Gastón Saavedra abogó por el retorno a los canales de entendimiento mutuo y puso el acento en el valor estratégico del paso austral. Recordó que el Estrecho de Magallanes no solo tiene que ver con el lugar en sí, sino con el acceso a los dos océanos y con la perspectiva de la Antártida. Una proyección global que, según el legislador, hace aún más relevante la firma del decreto derogatorio como señal de respeto a la soberanía chilena.
El cruce de declaraciones deja en evidencia un clima de expectación en el Congreso chileno. La solicitud del Senado no se limita a una gestión simbólica: condiciona la agenda bilateral y exige al Gobierno argentino convertir en acto administrativo lo que hasta ahora es solo una promesa. La pelota está en la cancha de Javier Milei, y el cronograma de la visita oficial dependerá, en buena medida, de la rapidez con que se estampe esa firma.
Fuente: Senado de Chile
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.








