La tensión diplomática entre Chile y Estados Unidos escaló esta semana luego de que el gobierno estadounidense impusiera un arancel del 12,5 por ciento a productos chilenos, bajo la justificación del uso de trabajo forzoso en su producción. La medida, considerada arbitraria por autoridades chilenas, ha generado un cruce de declaraciones que puso en el centro el rol de la Cancillería como conductora de las negociaciones bilaterales.
LAS CRÍTICAS DE LOS MINISTROS
El ministro de Agricultura, Jaime Campos, calificó la decisión como una actuación arbitraria del gobierno norteamericano, pues a su juicio vulnera el Tratado de Libre Comercio vigente entre ambos países y los principios universales del comercio internacional. Sus dichos se sumaron a los del ministro de Defensa, Fernando Barros, quien sostuvo que aplicar una suerte de sanción por una acción u omisión frente a un tema valórico como el abuso laboral resulta injusto y genera dudas sobre la cercanía y confiabilidad de la relación bilateral.
Ambos secretarios de Estado expresaron su descontento en medios locales, coincidiendo en que el argumento del trabajo forzoso no se condice con la realidad de Chile ni con el estrecho vínculo diplomático construido durante décadas.
LA RESPUESTA DEL EMBAJADOR
Las declaraciones de los ministros chilenos encontraron una réplica directa del embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd. En conversación con Radio Bío-Bío, Judd afirmó que la relación entre ambos países es mucho más profunda que el tema arancelario y criticó que dos ministros que no participan de la negociación realicen comentarios provocativos que, a su juicio, socavan la capacidad de sus colegas para negociar. El diplomático evitó profundizar en la controversia, pero dejó abierta la posibilidad de alcanzar un acuerdo.
LA POSICIÓN DE CANCILLERÍA
El canciller Francisco Pérez Mackenna buscó poner paños fríos a la controversia y, aunque evitó criticar directamente a los ministros Campos y Barros, fue enfático en recordar que las negociaciones con Estados Unidos son materia exclusiva de la Cancillería. En entrevista con T13Radio, el jefe de la diplomacia chilena señaló que lo importante es entender que su ministerio es el encargado de conducir este proceso, y que corresponde a esa cartera sentarse a negociar.
Pérez Mackenna destacó que el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos sigue plenamente vigente, incluyendo el arancel cero base, y que las sobretasas se aplican sobre ese arancel cero. Añadió que el tratado contempla muchas otras materias más allá del tema arancelario, por lo que la relación comercial se mantiene sólida.
El canciller también se refirió a los dichos del embajador Judd, recordando que el diplomático también señaló que existía espacio para lograr un acuerdo con Chile. Pérez Mackenna optó por quedarse con esa declaración positiva, evitando entrar en un conflicto público con la representación estadounidense.
La postura del canciller refleja una estrategia de contención, dejando en claro que la Cancillería asume el liderazgo en la defensa del interés nacional frente a una medida que, desde la perspectiva chilena, carece de fundamento jurídico en el marco del Tratado de Libre Comercio y del derecho internacional.
El episodio pone de relieve las complejidades de la diplomacia comercial, donde las declaraciones de autoridades de otras carteras pueden tensionar las relaciones bilaterales, pero también deja en evidencia la necesidad de mantener una voz única y coordinada en las negociaciones internacionales.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
