El canciller Francisco Pérez Mackenna salió al paso de las dudas sobre el impacto del alza unilateral de aranceles impuesta por Estados Unidos a productos chilenos, asegurando que el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambas naciones se mantiene plenamente vigente y que las gestiones diplomáticas no se han interrumpido. En medio de la controversia generada por la medida que grava con un 12,5% a más del 99% de las importaciones de Estados Unidos, el ministro de Relaciones Exteriores convocó a los principales gremios empresariales afectados para explicar la estrategia del Ejecutivo frente a lo que calificó como una política global de Washington, no dirigida exclusivamente contra Chile.
CONTEXTO JURÍDICO DE LA MEDIDA ESTADOUNIDENSE
La decisión de la administración estadounidense de aplicar este arancel se originó en una investigación interna, ajena al marco del TLC vigente desde 2004. El canciller enfatizó que el acuerdo comercial no ha sido derogado ni suspendido, y que la nueva tarifa responde a un procedimiento administrativo independiente. Desde la perspectiva del derecho internacional económico, Chile sostiene que el TLC sigue siendo el instrumento rector del intercambio bilateral, mientras que el arancel del 12,5% es una medida de política comercial interna de Estados Unidos que afecta a todos sus socios comerciales.
El gobierno chileno ha optado por una vía pragmática: gestionar una exclusión mediante negociaciones técnicas. La subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, confirmó que ya se ha remitido a Washington una lista con productos que Chile considera complementarios a la economía estadounidense y que no compiten con la producción local de ese país. Se trata de una gestión bilateral donde se busca demostrar, con información económica detallada, que el arancel carece de justificación sustantiva para esos bienes.
NEGOCIACIONES EN CURSO Y AGENDA BILATERAL
A pesar de las críticas que han tildado la situación como un fracaso diplomático, el canciller desestimó esa lectura y afirmó que las conversaciones continúan. “Las cosas no son negras o blancas”, declaró, subrayando que un 60% de los productos chilenos quedaron fuera de la nueva medida, lo que a su juicio demuestra que el acuerdo comercial sigue operando con normalidad para esa porción del intercambio. La diplomacia chilena ha puesto el foco en lograr que el resto de los productos también quede exento.
La agenda de negociación incluye un hito relevante: hacia finales de agosto se espera la visita a Chile del representante comercial adjunto de Estados Unidos, Jeff Goettman. Su presencia es vista como una señal de que la administración estadounidense está dispuesta a discutir el fondo del asunto. El canciller recalcó que la economía chilena es una economía abierta al mundo y que esta coyuntura debe enfrentarse con una estrategia que conjugue firmeza y realismo.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
