Relatora de la ONU denuncia racismo estructural en el deporte global y exige medidas urgentes
Un informe presentado ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha puesto en evidencia las múltiples formas en que el racismo, la discriminación racial y la xenofobia persisten y se manifiestan en el mundo del deporte, desde las categorías infantiles hasta las competencias de élite. El documento, elaborado por la Relatora Especial sobre formas contemporáneas de racismo, Ashwini K.P., analiza cómo las desigualdades estructurales, las regulaciones discriminatorias y la subrepresentación en la gobernanza deportiva afectan de manera desproporcionada a grupos raciales y étnicos marginados.
El informe, presentado en el marco del sexagésimo segundo período de sesiones del Consejo, concluye con un llamado urgente a adoptar enfoques coordinados, basados en derechos humanos e interseccionales para combatir el racismo en el deporte, y establece una serie de recomendaciones dirigidas a los Estados y a los organismos rectores del deporte.
POBREZA Y ACCESO INEQUITATIVO
Uno de los ejes centrales del análisis es el impacto de la pobreza en el acceso al deporte. La Relatora señala que los altos costos asociados a la participación, como instalaciones, equipamiento, entrenamiento y viajes, crean barreras significativas desde el nivel de base. Estos costos no son neutrales en términos raciales. Las disparidades económicas entre países y dentro de ellos suelen alinearse con líneas raciales y étnicas, producto del subdesarrollo discriminatorio heredado del colonialismo.
El informe destaca la falta de datos desglazados por raza y etnia sobre estas desigualdades, especialmente en el hemisferio sur. Deportes como el tenis, los deportes de invierno, la natación, el golf, el ciclismo, los deportes de motor y la equitación son identificados como los más difíciles de acceder para niños de familias o países de bajos ingresos.
CONFLICTO Y DESTRUCCIÓN DE INFRAESTRUCTURA
El documento dedica un apartado especial al impacto de los conflictos armados. Se detalla cómo la ocupación, el apartheid y los actos genocidas en los territorios palestinos ocupados han tenido un efecto devastador en el derecho de los palestinos a practicar deporte. Las restricciones a la libertad de movimiento impuestas por las fuerzas de ocupación israelíes, incluyendo puestos de control, el muro de separación y el régimen de permisos, han impedido que los atletas puedan entrenar y competir.
Además, se reportó información recibida por la Relatora sobre la destrucción de infraestructura deportiva, como clubes, estadios y centros juveniles en la Franja de Gaza, así como información sobre la muerte y mutilación deliberada de atletas, entrenadores y árbitros por parte de las fuerzas israelíes. El informe también indica que la Relatora recibió información sobre el colapso del deporte organizado en Sudán debido al conflicto armado entre las Fuerzas Armadas Sudanesas y las Fuerzas de Apoyo Rápido, y sobre la politización del fútbol en la República Democrática del Congo.
REGULACIONES DISCRIMINATORIAS DE ELEGIBILIDAD
La Relatora critica duramente las regulaciones de elegibilidad que, bajo el pretexto de garantizar la equidad, tienen un impacto racialmente discriminatorio. Se mencionan las prohibiciones en Francia a las mujeres musulmanas que usan velo islámico durante actividades deportivas, lo que genera una tensión entre el derecho a participar y la libertad religiosa.
También se cuestionan las reglas de World Athletics sobre la altura máxima permitida para prótesis y los Reglamentos de Elegibilidad para la Clasificación Femenina, que imponen umbrales de testosterona y supresión médica obligatoria. El informe destaca que estas reglas afectan de manera desproporcionada a atletas de África subsahariana y Asia meridional, y que reviven prácticas de pruebas genéticas de sexo que habían sido abandonadas por sus fundamentos discriminatorios.
SUBREPRESENTACIÓN Y ESTEREOTIPOS
El análisis revela una falta de representación adecuada de grupos raciales y étnicos marginados en todos los niveles del deporte. Se documenta el fenómeno del «racial stacking», que encauza sistemáticamente a atletas racializados hacia posiciones caracterizadas por roles físicos o reactivos, en lugar de roles de liderazgo.
Ejemplos concretos incluyen el críquet en Inglaterra y Gales, donde los jugadores asiáticos y negros constituían solo el 8,1% de los profesionales masculinos en 2021, mientras que representaban entre el 30% y 35% de la población recreativa adulta. En Sudáfrica, se documentó que jugadores negros eran sistemáticamente relegados a roles de reserva. La subrepresentación se extiende también a los organismos de gobierno del deporte, dominados mayoritariamente por hombres blancos.
INCIDENTES RACISTAS Y DISCURSO DE ODIO
El informe recoge numerosos incidentes racistas, incluyendo cánticos e insultos dirigidos a jugadores y aficionados, tanto en competiciones de élite como en categorías inferiores. Se menciona el abuso racista en línea sufrido por los jugadores tras la final de la Eurocopa 2020 de la UEFA, y los ataques contra un jugador en España.
La Relatora concluye que estos incidentes están aumentando debido al clima político actual y la digitalización del deporte, y que tienen un impacto detrimental en la salud mental de los atletas, especialmente cuando se enfrentan a múltiples episodios de racismo.
Rol A/HRC/62/55, Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
