La tarde de este martes, el pleno del Senado zanjó el debate sobre qué comisiones estudiarán el proyecto de reforma constitucional en seguridad impulsado por el Ejecutivo. La sesión dejó en evidencia las tensiones que rodearán la tramitación de una iniciativa que contempla ocho cambios a la Carta Magna y que ya cuenta con un rechazo declarado de al menos un senador.
La fórmula acordada establece que la comisión de Constitución actuará como comisión matriz. Tras la votación en general, el texto volverá a la sala y luego la discusión en particular se repartirá entre las comisiones de Constitución, Seguridad y Defensa, esta última solo para el artículo relativo al nuevo estado de excepción.
El proyecto, presentado por la administración de José Antonio Kast, incluye la creación de un nuevo estado de excepción y la posibilidad de establecer inhabilidades para el ejercicio de derechos de personas condenadas. Ambos puntos han generado aprensiones entre parlamentarios de distintos sectores, incluso antes de que el texto fuera ingresado formalmente.
LA DISPUTA POR LAS COMISIONES
El origen de la controversia fue la composición inicial de las comisiones. La propuesta original contemplaba que la iniciativa fuese revisada por las comisiones de Constitución y de Seguridad. Sin embargo, la inclusión de esta última abrió la discusión sobre si otros apartados del texto requerían también el análisis de instancias especializadas.
El senador Francisco Huenchumilla (DC) fue quien planteó la necesidad de sumar a la comisión de Defensa. Su argumento se centró en el artículo que dispone que el nuevo estado de excepción quede bajo el mando de un oficial de las Fuerzas Armadas.
«Le estamos ampliando el campo de objetivos y atribuciones a las Fuerzas Armadas. Eso es lo que yo estoy reclamando, que esta es una materia propia de la Comisión de Defensa», explicó el parlamentario.
La solicitud no fue bien recibida por todos. Claudia Pascual (PC) y Gustavo Sanhueza (UDI) se manifestaron en contra de que la iniciativa se discutiera más allá del ámbito de la comisión de Constitución. Frente a ese escenario, Yasna Provoste (DC) propuso que las comisiones de Seguridad y Defensa sesionaran unidas, alternativa que el vicepresidente del Senado, Iván Moreira (UDI), descartó al recordar que esa opción ya había sido desechada con anterioridad.
De esta forma, el debate combinó consideraciones reglamentarias con reparos de fondo sobre el contenido del texto. La posibilidad de que un oficial de las Fuerzas Armadas quede a cargo de un estado de excepción fue uno de los puntos que concitó mayor atención durante la jornada.
EL ACUERDO FINAL
Finalmente, la sala acordó un diseño mixto. La comisión de Constitución será la encargada de conocer el proyecto en general. Una vez que la iniciativa regrese al pleno, la discusión en particular se realizará en las tres comisiones: Constitución, Seguridad y, únicamente para la norma señalada por Huenchumilla, Defensa.
El acuerdo contempla además que, si el proyecto deriva a una comisión mixta, los senadores que la integren serán los miembros de la comisión de Constitución.
La definición de este martes se produce en un contexto particular: la iniciativa ya fue oficializada, luego de que durante la semana pasada se conocieran borradores filtrados del texto. Esa filtración anticipó el clima de confrontación y permitió que los parlamentarios llegaran con posturas definidas a la sesión.
RECHAZO DE WALKER
Uno de los momentos más duros fue la intervención del senador Matías Walker (Ind.), quien ratificó su voto en contra de la iniciativa con una advertencia sobre sus potenciales efectos democráticos.
«No cuenten con mi voto para esta locura, porque así mueren las democracias», enfatizó.
El senador por la región de Coquimbo centró sus críticas en la extensión del nuevo estado de excepción, que, según la propuesta, podría alcanzar los 240 días sin necesidad de aprobación del Congreso. Para Walker, esa concentración de facultades representa un peligro que excede al gobierno actual.
«Esas facultades, en las peores manos (…) Pensemos no en este gobierno, pensemos el día de mañana en un gobierno autoritario, populista, como hemos tenido tantos en América Latina con cooptación del crimen organizado», señaló.
El legislador también apeló a la experiencia regional para fundamentar su rechazo. «¿Cuál ha sido el drama que ha ocurrido Centroamérica? ¿Por qué se ha destruido la democracia en América Latina? Porque el crimen organizado logra influir en el Estado y utiliza el Estado para perseguir a sus opositores», afirmó.
Con este escenario, el proyecto de reforma constitucional en seguridad inicia su tramitación formal con un alto nivel de dispersión política. El itinerario aprobado este martes entrega a la comisión de Constitución la primera palabra, pero el debate de fondo sobre las facultades excepcionales que se pretende otorgar recién comienza. La advertencia de Walker, sumada a las diferencias sobre las comisiones, anticipa una discusión en la que el oficialismo deberá sortear obstáculos tanto en la sala como al interior del propio Senado.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
