La licitación de los casinos de Iquique, Viña del Mar, Coquimbo y Pucón terminó con un resultado que remeció a la industria: Iquique y Viña del Mar quedaron sin oferentes. Coquimbo y Pucón, en tanto, recibieron una sola oferta cada una. En ese escenario, la Corporación Meier se sumó a las críticas de Marina del Sol y Dreams y presentó un recurso de reposición contra el proceso.
La sociedad, controlada por los hermanos chilenos Luis y Lientur Fuentealba Meier y con casa matriz en Perú, había anticipado sus reparos desde el inicio del concurso. Según comunicó, planteó sus observaciones por las vías formales que contempla el ordenamiento ante la Superintendencia de Casinos de Juego, el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia y la Fiscalía Nacional Económica, tanto respecto del diseño de los procesos como de las condiciones establecidas en las bases técnicas.
En su comunicado, la compañía señaló que «los resultados conocidos hoy confirman las preocupaciones que Corporación Meier ha planteado por las vías formales desde el inicio del proceso». Añadió que las condiciones fijadas en las bases generaron obstáculos relevantes para la participación de potenciales interesados y redujeron de manera significativa los incentivos para concurrir a estos procesos, lo que a su vez dificultó la incorporación de nuevos operadores.
RECURSO DE REPOSICIÓN
El mismo día en que se conocieron los resultados, Corporación Meier interpuso un recurso de reposición ante la Superintendencia. La presentación solicita dejar sin efecto lo resuelto, suspender la audiencia de recepción de ofertas y remitir los antecedentes a la Contraloría General de la República.
El propósito, explicó la empresa, es que la Contraloría ejerza su control de juridicidad sobre la oportunidad, el instrumento y la publicidad de las modificaciones introducidas a las bases. Así, la impugnación no apunta solo al contenido de las reglas, sino también a la forma en que fueron modificadas y comunicadas a los interesados.
La empresa informó que las solicitudes vinculadas al desarrollo del proceso fueron presentadas hace más de dos meses, pero recién fueron respondidas en los días previos a la audiencia. Esa situación, a su juicio, impidió que sus observaciones pudieran ser consideradas a tiempo.
Corporación Meier afirmó que la limitada concurrencia observada no debe atribuirse necesariamente a una falta de atractivo del mercado chileno. En su opinión, el problema está en las condiciones de competencia que se derivan tanto del diseño de las bases como del actuar de la autoridad sectorial durante el proceso.
EXIGENCIAS DESPROPORCIONADAS
Desde el inicio, la empresa advirtió que determinadas exigencias económicas, técnicas y de inversión podían resultar desproporcionadas frente a las condiciones actuales del mercado. Los mínimos de oferta económica, sumados a las obligaciones tributarias, regulatorias y de inversión aplicables, podían comprometer la viabilidad financiera de los proyectos.
Esa combinación de requisitos, según la compañía, desalentaba la participación de nuevos competidores. En lugar de abrir el mercado, las reglas del concurso lo habrían restringido, al punto de dejar desiertas dos plazas.
La empresa sostuvo que intentó utilizar las distintas instancias formales disponibles para poner esos antecedentes en conocimiento de las autoridades y proponer correcciones orientadas a asegurar procesos transparentes, competitivos, económicamente viables y ajustados al ordenamiento jurídico. «Lamentablemente, ninguna de ellas obtuvo respuesta en una oportunidad que permitiera incidir en el desarrollo de los procesos», afirmó.
RESPUESTA TARDÍA
Uno de los puntos más criticados fue la oportunidad de las respuestas de la autoridad. Corporación Meier recordó que solo el 10 de agosto, un día antes de la audiencia de recepción de ofertas, fue notificada de las resoluciones por las que la Superintendencia decidió no acceder a algunas de sus solicitudes.
Esas peticiones habían sido presentadas más de dos meses antes, el 3 de junio, y la resolución respectiva fue dictada el 7 de agosto. Para la compañía, esa demora impidió que sus planteamientos pudieran influir en el desarrollo del concurso.
La audiencia de recepción de ofertas se celebró al día siguiente de la notificación, según el relato de la empresa. La falta de una respuesta oportuna fue, precisamente, uno de los fundamentos del recurso de reposición, que ahora deberá ser resuelto por la Superintendencia.
Con esta acción, el Grupo Meier se convierte en el tercer operador en manifestar reparos públicos al proceso, luego de Marina del Sol y Dreams. La resolución del recurso será clave para determinar el futuro de los casinos de Iquique y Viña del Mar, que quedaron sin oferentes en la licitación.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
