El Congreso chileno votará este martes 18 el destino de las carreras de perros, una actividad que en su mayoría involucra a ejemplares de galgos y que hoy no tiene un marco legal específico. La discusión, que no alcanzó a concretarse a comienzos de agosto, será retomada en una sesión especial en la que se enfrentarán dos proyectos: uno que busca prohibir la práctica y otro que propone regularla. La decisión tendrá un impacto directo en el estándar de protección animal que el ordenamiento jurídico chileno está dispuesto a garantizar.
La ausencia de una normativa propia para estas competencias ha sido señalada como el origen de un escenario propicio para el abuso y el maltrato. Ese diagnóstico, presente en los antecedentes del proyecto de prohibición, motiva una de las iniciativas, mientras que la otra propone un camino distinto.
DOS PROYECTOS, DOS CAMINOS
La sesión especial de este martes reunirá dos propuestas que serán discutidas en paralelo. La primera, ingresada en 2021 por el entonces diputado Tomás Hirsch, de Acción Humanista, propone prohibir «toda carrera de perros, cualquiera sea su raza, en todo el territorio nacional».
La segunda iniciativa, en cambio, plantea mantener la actividad sujeta a una regulación. Según los antecedentes entregados, esta alternativa permitiría establecer controles veterinarios, condiciones para las pistas, medidas de seguridad y restricciones a prácticas que puedan provocar daño o lesiones a los animales.
LA MODIFICACIÓN A LA LEY N° 21.020
El proyecto de prohibición incorpora un artículo 11 bis a la Ley N° 21.020, sobre Tenencia Responsable de Mascotas y Animales de Compañía. Esta ley es el marco normativo general para la protección de animales de compañía en Chile, y la reforma busca excluir expresamente las carreras de perros como actividad permitida.
Los fundamentos de la iniciativa sostienen que las carreras de galgos conllevan una serie de abusos durante todo el ciclo de vida de los animales. Ese ciclo incluye su cría y reproducción indiscriminada, prácticas que se ven favorecidas por la ausencia de reglas claras.
Actualmente, las carreras de perros no cuentan con un marco legal específico en el ordenamiento chileno. Esa laguna normativa, de acuerdo con los antecedentes del proyecto, deja la actividad al margen de cualquier control efectivo por parte del Estado.
SANCIONES PARA ORGANIZADORES Y PARTICIPANTES
La propuesta contempla sanciones severas para quienes organicen o participen en estas actividades. Establece presidio menor en su grado medio y multas de entre 20 y 40 UTM. A ello se suma la inhabilidad absoluta perpetua para la tenencia de animales, que impediría a los condenados tener mascotas de manera definitiva.
El texto también castiga a quienes «las promuevan, faciliten o difundan por cualquier medio». Para esos casos, fija multas de entre 5 y 20 UTM. De esta forma, la responsabilidad no se limita a los organizadores directos, sino que se extiende a la cadena de colaboración y difusión de la actividad.
RESPALDO POLÍTICO TRANSVERSAL
El proyecto de prohibición fue aprobado en general por la Comisión de Medio Ambiente en 2025. Ese respaldo inicial ha sido acompañado por legisladores de distintos sectores: Partido Liberal, Renovación Nacional, Partido Socialista, PPD, Partido Comunista, Frente Amplio e independientes.
Esa composición revela que la prohibición no es una bandera exclusiva de un sector político.
LA VÍA DE LA REGULACIÓN
La alternativa regulatoria, en cambio, llega a una conclusión opuesta a la prohibición. En lugar de prohibir las carreras de perros, propone someterlas a condiciones estrictas que reduzcan los riesgos de maltrato.
Entre esas condiciones se mencionan controles veterinarios, requisitos para las pistas, medidas de seguridad y restricciones a prácticas dañinas. El objetivo es permitir la actividad bajo un estándar de bienestar animal definido por la ley.
La diferencia de fondo entre ambas propuestas es clara: mientras la prohibición considera que las carreras de perros son incompatibles con la protección animal, la regulación confía en que las reglas pueden corregir las falencias actuales.
UNA DECISIÓN QUE MARCA RUMBO
La votación de este martes es la instancia en la que el Congreso deberá definirse por una de estas dos visiones. La discusión, que quedó pendiente a comienzos de agosto, llega ahora a una sesión especial en la que ambos proyectos podrían avanzar o ser descartados.
El resultado no solo decidirá el destino de una práctica deportiva. También sentará un criterio sobre el alcance de la Ley N° 21.020 y sobre la manera en que el Estado enfrenta las actividades que utilizan animales con fines de competencia.
Así, la discusión de este martes estará centrada en definir si la actividad debe contar con nuevas reglas para su funcionamiento o si las carreras de perros deben ser prohibidas en el país.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
