
Contrapunto es una de las cadenas de librerías más relevantes de Chile, con diez sucursales y una facturación anual de US$15 millones. Su fundador, Ramón Álvarez, dialogó con La Tercera sobre la historia del negocio, la expansión que proyecta y el presente del libro en papel.
HISTORIA Y ORÍGENES
La primera sucursal de Contrapunto se instaló en los años 80 en avenida Providencia, enfocada en arte, arquitectura, diseño y fotografía. Álvarez, chileno, había entrado al mundo de los libros en la década anterior, mientras cursaba un MBA en Barcelona y comenzaba a trabajar en la editorial Salvat. En 1982, en medio de una fuerte recesión local, se lanzó a distribuir y editar libros. “Me fue bien. Me vine con buenos ahorros para acá”, recuerda.
Su primer negocio fue Editorial Mediterráneo, una distribuidora y editora de libros universitarios y textos médicos, que con el tiempo se expandió a Buenos Aires y Montevideo. Sin embargo, la recuperación del dinero era lenta y las dificultades de las cadenas estatales de la época complicaron el rubro. Fue entonces cuando Álvarez decidió crear su propia librería, bajo el alero de Mediterráneo, para distribuir otros tipos de ejemplares. Contrapunto incorporó a editoriales internacionales como Taschen, Blume y GG. Solo la primera importación de Taschen costó unos US$120 mil de la época.
Hoy la editorial Mediterráneo está “de capa caída”, según su fundador, pero Contrapunto es un negocio rentable y en crecimiento. Tres de sus hijos trabajan con él: uno como gerente comercial, otro como gerente de librería y una como directora editorial.
NÚMEROS Y VENTAS
El año 2025 fue positivo para Contrapunto: creció 15% tanto en facturación como en beneficios, hasta alcanzar ventas anuales de US$15 millones. En 2026, entre enero y agosto, los ingresos han crecido 14% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
El 60% de la facturación proviene de las librerías y el 40% de la editorial. El catálogo propio representa 20% de las ventas, con más de 350 mil ejemplares vendidos anualmente. A esto se suma el comercio electrónico, que en 2025 significó 10% de las ventas, y que en lo que va de 2026 está representando seis puntos porcentuales más.
La empresa también está creciendo en el exterior. Exporta a Perú, Argentina, Uruguay, Ecuador, Panamá y México, donde llegó en 2026. La estrategia de internacionalización tiene una década y actualmente concentra 5% de las ventas. Perú es el mercado más relevante, gracias a la cercanía geográfica: “Estamos a cinco días de navegación de Callao. Los españoles se están demorando 30 a 35 días”, afirma Álvarez.
PLANES DE EXPANSIÓN
Actualmente, seis de las diez sucursales de Contrapunto están en la Región Metropolitana, incluida la del mall Costanera Center, que es la que más vende. Las otras cuatro se ubican en La Serena, Talca, Concepción y Osorno.
La empresa no ha abierto nuevas librerías desde 2024, pero proyecta retomar el crecimiento a fines de este año y durante 2027. El plan considera dos nuevas aperturas a principios de 2027, en Temuco y en el Mercado Urbano Tobalaba (MUT), más otras dos durante la segunda mitad de ese año, con lo cual llegarán a 14 sucursales.
Álvarez no busca ir mucho más allá. Su negocio, dice, es la edición y la distribución, y en ello se reconocen fuera de Chile. También miran hacia Centroamérica: Guatemala y, sobre todo, Costa Rica son mercados potenciales para los próximos años.
EL LIBRO EN PAPEL
Sobre la supuesta muerte del libro impreso, el fundador de Contrapunto recuerda una anécdota de hace unos 26 años, en un congreso de editores en Buenos Aires, cuando un ejecutivo de Google les sugirió abandonar el papel. “Ahora, 26 años después, el libro en papel está supervivo”, asegura. A quienes preguntan por el avance digital, responde: “Usualmente el que te dice eso, no lee ni en digital ni el papel”.
La demanda actual está impulsada por la literatura juvenil, los libros infantiles y las ediciones especiales de clásicos. En cuanto a los costos, el alza del transporte internacional presiona los márgenes, pues la mayoría de las impresiones se realizan en China. Para mitigar ese efecto, Contrapunto ha mejorado su gestión logística, consolidando la carga sin traspasar los aumentos a los precios.
“Amenazas internas de que la demanda decaiga, yo creo que no hay. Definitivamente”, concluye Álvarez.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.







