
La economía chilena se frena en el segundo trimestre y las expectativas para el año se acercan a 1%
La economía chilena registró el peor semestre desde 2020. De acuerdo con el Banco Central, el Producto Interno Bruto (PIB) cayó 0,2% en el segundo trimestre, cifra que se suma al retroceso de 0,3% del primer trimestre. Con esto, la actividad acumula una caída de 0,3% en el primer semestre.
Las cifras muestran un frenazo en distintas variables en su medición anual. Felipe Alarcón, economista de Euroamerica, señala que por el lado de la oferta destacan la minería y las manufacturas, y que la demanda interna también muestra cifras preocupantes, con una inversión que se desacelera con fuerza y un consumo público y privado menos dinámico. Pavel Castillo, economista y gerente de Intelligence en Corpa, afirma que la economía estuvo frenada en el primer semestre, aunque espera que comience a dinamizarse, no sin dudas.
LAS CIFRAS DEL BANCO CENTRAL
El informe de cuentas nacionales del Banco Central refleja un debilitamiento generalizado. La demanda interna pasó de crecer 2,3% en el primer trimestre a 0,1% en el segundo. El consumo total bajó de 2,6% a 1,3%; el de los hogares, de 2,5% a 1,2%, y el del gobierno, de 3,2% a 1,8%.
El gasto en servicios, sobre todo salud y turismo, hizo la principal contribución positiva al consumo. También aportaron los bienes durables, especialmente por la compra de automóviles, aunque ese impulso se vio parcialmente compensado por el menor gasto en productos tecnológicos. En el rubro de los bienes no durables, el gasto cayó por menores compras de combustibles, aunque se compensó en parte con más adquisiciones de vestuario.
La inversión no mostró variación, su peor resultado desde el tercer trimestre de 2024. Dentro de la inversión, la construcción y otras obras se contrajeron 2,4%, en tanto que maquinarias y equipos crecieron 3,7% tras haber anotado un avance de 9,7% entre enero y marzo.
Según el Banco Central, la caída del PIB se debió sobre todo al desempeño de la minería. El PIB no minero, en tanto, aumentó por el impulso de los servicios personales y el comercio.
El comercio exterior tuvo un efecto neto negativo: las exportaciones cayeron 2,1%, por menores envíos de cobre, y las importaciones bajaron 1,6%, con menos compras externas de combustibles, productos químicos y vestuario. Las importaciones de servicios, en cambio, aumentaron.
El ingreso nacional bruto disponible real se expandió 1,3%, beneficiado por los términos de intercambio. El ahorro bruto total representó 22,0% del PIB: 21,6% de ahorro nacional y 0,4% de ahorro externo.
Siguiendo la política de revisiones de las cuentas nacionales, el PIB del primer trimestre fue revisado al alza en dos décimas, desde -0,5% a -0,3%. Con la corrección estacional, el PIB cayó 0,02% en el segundo trimestre frente al primero, encadenando así dos trimestres consecutivos de descensos.
LAS EXPECTATIVAS
La proyección del gobierno sigue siendo un crecimiento de 1,8% del PIB para este año. Esa previsión, sin embargo, solo es compartida por Hacienda: el resto del mercado la considera alejada, porque para lograrla la economía debería crecer 3,9% en el segundo semestre, una cifra que no está en el escenario de ningún analista. Las proyecciones de los expertos se ubican entre 0,9% y 1,3%.
Valentina Apablaza, economista del OCEC-UDP, sostiene que la economía está estancada, lo que reduce las opciones de crecimiento para el cierre de 2026. Mantiene su proyección de expansión en torno a 1,3% anual, con un evidente sesgo a la baja, sobre la base de un crecimiento de 2,6% para el tercer trimestre y de 3,1% para el cuarto.
Sergio Lehmann, economista jefe de Bci, plantea que para la segunda parte del año prevén crecimientos en torno a 2,5%, lo que llevaría a una expansión de 1,2% en 2026.
Desde la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) afirman que los cálculos deben seguirse de cerca, ya que la actividad se muestra más débil de lo que anticipaban los Imacec. En particular, llama la atención el flojo comportamiento de la inversión. Por eso mantienen su proyección de crecimiento para este año en torno a 1,2%-1,3%, con riesgos de que la inversión fija crezca por debajo de 2%.
Rodrigo Montero, decano de la Facultad de Administración y Negocios de la Universidad Autónoma, argumenta que el escenario internacional continúa convulso, con conflictos bélicos que generan incertidumbre y volatilidad en los mercados financieros. En el plano local, las perturbaciones se están disipando y se prevé un mejor rendimiento de la minería en el segundo semestre. Con un balance de riesgos que hoy se observa equilibrado, alcanzar un crecimiento de 1% sigue siendo una meta razonable.
Felipe Alarcón apunta que la débil base de comparación dejada por el tercer y cuarto trimestre del año pasado garantiza casi por sí sola una mayor actividad. La pregunta relevante es cuán fuerte será esa recuperación. En ese contexto, proyecta un crecimiento del PIB 2026 en torno a 1,1% y 1,2%. Pavel Castillo prevé 1,2%.
Andrés Pérez, economista jefe de Itaú, añade que el arrastre estadístico para el año en curso bajó a cero, tras haber sido de 0,2%, con lo cual es probable que se reanuden las revisiones a la baja para el crecimiento del PIB de este año. Proyecta 1,3% de crecimiento para 2026, con sesgo a la baja, y en torno a 3% para 2027.
Jorge Selaive, economista jefe de Scotiabank, es más pesimista. Considera que las cuentas nacionales son muy malas, con una inversión que cae, una construcción que acumula cuatro trimestres de contracción y un consumo que desciende en todos sus componentes. En ese escenario, ve muy difícil crecer 1% este año.
Hermann González, coordinador macroeconómico de Clapes y socio de Valtin Consulting, plantea que la economía crecerá en torno a 2% durante el tercer trimestre y entre 3% y 4% en el cuarto. De esta forma, proyecta una recuperación en la segunda parte del año, que partirá muy lenta en julio y se irá consolidando hacia el cuarto trimestre.
Alejandro Fernández, economista de Gemines, asegura que es inevitable corregir a la baja la proyección de PIB para este año, desde 1,2% a 0,9%. Explica que los malos resultados de la demanda interna fueron más débiles que lo anticipado. La aprobación de la ley de reconstrucción debería ayudar, aunque más en 2027, y el conflicto del Golfo Pérsico se alarga.
LA VISIÓN DE LA CONSTRUCCIÓN
Uno de los sectores más débiles es la construcción. La inversión cayó 2,4%, su mayor contracción desde el primer trimestre de 2021, en plena pandemia.
El presidente de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), Alfredo Echavarría, explica que durante el periodo la inversión en construcción retrocedió 1,7%, reflejo del menor dinamismo de las obras de edificación habitacional. Ese desempeño contrasta con el avance que ha mostrado la inversión en infraestructura, impulsada por proyectos asociados a energía y minería.
Agrega que el mercado inmobiliario presentó un mayor dinamismo en los últimos meses de 2025 y los primeros de 2026, pero se vio afectado en la segunda parte del semestre por la espera de las personas para tomar decisiones de compra ante la tramitación de iniciativas que apuntan a dinamizar el sector.
Para la segunda mitad del año, el dirigente gremial se muestra optimista y espera una recuperación. El sector infraestructura debería seguir mostrando un mejor desempeño, especialmente la infraestructura productiva, apoyada por proyectos en energía y minería. En tanto, el sector vivienda debería mejorar por la entrada en vigencia de las medidas del proyecto de ley de reconstrucción y la extensión del subsidio a la tasa. De este modo, espera que continúe a la baja el stock de viviendas disponibles, lo que traería mayor dinamismo para recuperar empleo y actividad en el sector.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.














